Para nadie fue una sorpresa que desde Palacio Nacional se anunciara la salida de Citlalli Hernández Mora de la Secretaría de Mujeres para incorporarse al trabajo partidista con miras a la elección del próximo año.
Este enroque se venía manejando de manera informal desde hace tiempo, porque dentro de la actual cúpula del partido guinda las cosas no parecen ir del todo bien. Por eso, el ingreso de la exsenadora a la toma de decisiones se lee como un fuerte mensaje de jerarquía presidencial y de debilitamiento de la actual dirigencia nacional.
No solo eso, la forma en cómo se refirió Sheinbaum de la exfuncionaria deja enseñanzas al calificar su trabajo como “excepcional” y “lo valiosa que es para el movimiento de la Cuarta Transformación”. Con esas cartas credenciales, parecería que la nueva integrante llega al partido en una calidad de intocable y con facultades plenipotenciarias en la designación de candidaturas y la definición de la política nacional de alianzas.
Textualmente, la presidenta mencionó sobre el particular: “me dijo que se va al partido, que quiere irse a ayudar a Morena; en el 24 ella ayudó a las alianzas, a coordinar todo el proceso de alianzas. Yo entiendo que Luisa María le pidió que si podía ayudarle en este tema y entonces creo que le van a dar un nombramiento especial para que ella realice estas tareas”.
Menudo asunto, porque de ahora en adelante todo el trabajo político que se haga desde el búnker guinda podría ser adjudicado a Citlalli Hernández antes que a la propia Luisa María Alcalde, lo cual no tendrá muy cómoda a la segunda.
El anuncio se realiza como parte de un refuerzo de lujo, pero conociendo las dinámicas internas, seguramente este cambio generará más rupturas que trabajo en equipo, porque los grupos sentirán que hay dos dirigencias paralelas operando en su organización.
La noticia pudiera tener un cierto impacto en el estado de Hidalgo. Hay que recordar que un liderazgo local fue parte del equipo más cercano de la hasta hace poco titular de la Secretaría de las Mujeres, hablo de Susana Ángeles Quesada, ex presidenta municipal de Tizayuca y ex diputada local.
Aquella trayectoria pública podría gozar de algún tipo de beneficio en el municipio que gobernó y quizá un impulso en las aspiraciones políticas de Ángeles. No obstante, las otras opciones de Morena para encabezar la candidatura a la gubernatura en 2028 también gozan de acercamientos con funcionarios de primer nivel.
Sin embargo, en política, las señales dicen mucho y las aspirantes mujeres que buscan suceder al gobernador Menchaca estarán un poco preocupadas, dado que en estos menesteres estar cerca de los tomadores de decisiones representa una cierta ventaja.
Es muy temprano para hacer este tipo de apuestas porque siempre cabe la posibilidad de que las cosas se compliquen. Quizá el desgaste de un cargo de índole partidista deje fracturas difíciles de sanar y la incorporación de Hernández deje saldos negativos.
Es decir, que las alianzas no resulten rentables, que los resultados no sean los esperados, en fin. Por tanto, las apuestas son inciertas, pero con un ingrediente interesante: un liderazgo de gran calado y cercano a la presidenta llega a Morena para poner orden a un partido que parecía perder el rumbo inicial que lo vio nacer.
Enrique López Rivera
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