Pues ya es un hecho. Fue restringido desde el martes 3 de noviembre el uso de teléfonos celulares en el sistema educativo básico, medio superior y superior.
Su uso fue regulado con el objetivo de “recuperar la creatividad, y evitar este uso indiscriminado de las pantallas, que particularmente vinculado con las redes sociales puede tener impactos negativos”, de acuerdo con la propia presidenta Claudia Sheinbaum.
Bueno. ¿Y esto qué quiere decir? Pues que su uso dependerá de a qué medio educativo pertenezca la o el estudiante.
Para Educación Básica “no se debe usar el celular durante la jornada escolar”. Para Educación Media Superior “será uso responsable y seguro con limitaciones, según cada institución”. Para Educación Superior “se fomenta el uso responsable y seguro”.
Ya en otros países se ha diseñado esta medida, así que México no es la excepción.
Yo misma me he preguntado cómo le hacía antes de la aparición de celulares. Claro, no existían durante mi instrucción básica, ni siquiera universitaria, pero sí llegaron cuando en mi vida profesional ya había avanzado varios años y ahora mi actividad laboral, incluso personal, es distinta con el cel en la mano.
Así que no hay duda de que las y los chavitos se sentirán extraños sin estar espiando a cada rato en su cel, ni para mensajes, ni juegos, ni fotos. Y para esto, la Secretaría de Educación Pública (SEP) tiene que preparar al alumnado para definir qué si y qué no hacer con un teléfono, además de que no podrá llevarlo a la escuela.
Elaboró tres decálogos, uno por cada nivel educativo, con sus 10 "mandamientos" en contra del uso de smartphones sin fines pedagógicos, publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Según se dijo: "Serán el punto de partida para la difusión, apropiación y construcción de acuerdos que aseguren los derechos de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en las escuelas públicas y particulares", expone la dependencia.
Entre otros, algunos de los “mandamientos” son para Educación básica: No necesito el celular ni otro dispositivo en la escuela; Solo cuando me lo pida la maestra o el maestro y para mi bienestar; Descanso para favorecer mi bienestar y aprendizaje.
También: Leo, escribo y creo con mis propias manos. En la escuela me gusta convivir sin redes sociales, ni juegos digitales. Respeto mi cuerpo y el de los demás y nunca molesto a las personas. (Nunca tomo fotos ni comparto imágenes de mis compañeras, compañeros, maestras y maestros de la escuela sin su consentimiento; no hago bullying ni discrimino.)
Y algo similar para los niveles media superior y superior.
Lo cierto es que… Es notorio que se requiere, y me sumo a ello, que desde la escuela se distinga el uso del celular, y que NO es para exhibir a las personas, NO es para distraer las clases y definitivamente NO debe ser un juguete que se pueda llevar a clases. Veamos ahora qué dicen los fabricantes y distribuidores de móviles. ¿Tú qué opinas?
Nos encontramos en otro #LoCiertoEsQue
PD. Por cierto. ¿Qué opina de Taddei?
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