En casa de Virginia Hernández Badillo y Miguel Ángel Reyes Pérez, el Xantolo tiene un significado especial. Su altar no solo reúne los alimentos y bebidas tradicionales de la Huasteca, también guarda los recuerdos de su hijo Erín Daniel, a quien recibieron nuevamente entre aromas de copal, chocolate caliente y su platillo favorito, el adobo de cerdo.

Hace siete años un accidente les arrebató a su hijo cuando tenía 25 años, desde entonces cada Día de Muertos preparan con dedicación la ofrenda para darle la bienvenida, como lo hacen con sus seres queridos que ya partieron.

“Nos hemos acostumbrado a vivir con el dolor porque perder un hijo no es sencillo. Tenemos la esperanza de que venga, disfrute de su ofrenda y se lleve un poquito de todo lo que le preparamos”, compartieron.

Un plato de adobo, una taza de café y una caguamita esperan a Erín Daniel en el altar de su familia | Foto: Cinthya Carbajal
Un plato de adobo, una taza de café y una caguamita esperan a Erín Daniel en el altar de su familia | Foto: Cinthya Carbajal

El sabor de los recuerdos

Este año, el adobo no podía faltar pues era la comida preferida de Erín Daniel y su madre lo sabía bien. Cuando él regresaba de trabajar en Tampico ya tenía preparado ese platillo para recibirlo.

Por eso, entre los alimentos colocados en el altar hay tamales, chocolate, café, agua y hasta una caguamita. Cada elemento tiene un significado, pero también una historia familiar ligada a los gustos y momentos compartidos con quien ya no está.

Un plato de adobo, una taza de café y una caguamita esperan a Erín Daniel en el altar de su familia | Foto: Cinthya Carabajal
Un plato de adobo, una taza de café y una caguamita esperan a Erín Daniel en el altar de su familia | Foto: Cinthya Carabajal

La preparación comienza varios días antes, Virginia, Miguel Ángel y sus familiares elaboran tamales de coco, cerdo, pollo y queso; hornean pan, cocinan el adobo y preparan la comida que después compartirán con sus difuntos.

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No se trata de una tarea sencilla, conseguir las hojas de plátano y maíz, la carne, los chiles y el copal forma parte de los preparativos. La inversión para montar el altar puede alcanzar entre dos mil y tres mil pesos.

Una fiesta donde también se baila

En Huejutla, el recuerdo de los difuntos no se limita a las ofrendas dentro de casa. Durante estos días, las familias también acuden al panteón para convivir con ellos, compartir antojitos y disfrutar de la música huapanguera.

Entre sones y bailes, algunos ríen, otros lloran, pero todos participan de una celebración en la que la muerte se recuerda a través de las tradiciones.

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Para Virginia y Miguel Ángel, el Xantolo es una oportunidad para reencontrarse simbólicamente con quienes aman y demostrarles que siguen presentes.

Un plato de adobo, una taza de café y una caguamita esperan a Erín Daniel en el altar de su familia | Foto: Cinthya Carbajal
Un plato de adobo, una taza de café y una caguamita esperan a Erín Daniel en el altar de su familia | Foto: Cinthya Carbajal

Su invitación es a conocer Huejutla y descubrir una celebración que se disfruta a través de la gastronomía, con platillos como el zacahuil y las tradicionales enchiladas con cecina.

Porque en esta familia, mientras haya un altar, un plato de adobo y una taza de café esperando, Erín Daniel siempre tendrá un lugar al cual regresar.

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