Esta semana dejó dos noticias tecnológicas que vale la pena leer desde el servicio público. La primera ocurrió el jueves, cuando a Binance le robaron 6 mil 300 millones de dólares en veinte minutos. Es el mayor atraco cripto de la historia y el FBI lo vincula con Corea del Norte. Lo revelador es cómo entraron. Los atacantes no descifraron algoritmos complejos; les bastó infectar la computadora portátil de un ingeniero de sistemas para meterse a los contenedores internos y autorizar retiros. La firma tuvo que frenar operaciones y apoyarse en Tether y Circle para congelar casi la mitad del dinero.
Al mismo tiempo surgió otra alerta igual de seria. Investigadores de la firma Calif usaron un modelo de inteligencia artificial de OpenAI para revisar las entrañas de PHP, el lenguaje con el que funciona cerca del 70 por ciento de los sitios web del mundo. Por más de veinte años se supo de una anomalía en esa parte del código, pero era tan enredada que nadie había logrado demostrar cómo explotarla. La inteligencia artificial resolvió el laberinto en horas y reveló la falla PHP2Shell, que permite controlar un servidor a distancia y robar contraseñas sin pasar por filtros de acceso.
Apenas salieron los parches, agencias de Estados Unidos, Europa y Asia ordenaron actualizar sus equipos de inmediato porque los intentos de intrusión empezaron al instante. Si juntamos ambos episodios, el panorama cambia.
Queda claro que la corporación criptográfica más grande puede caer por el descuido en la máquina de un solo empleado, mientras que la inteligencia artificial ya lee décadas de código viejo para hallar grietas ocultas en horas. El margen de reacción para quienes cuidan sistemas se redujo al mínimo.
Todo esto nos toca de cerca en México. Muchos sitios de gobierno, padrones y plataformas de atención ciudadana usamos precisamente PHP en la operación diaria. Durante años, en la administración pública se vio al área de sistemas como una oficina de soporte encargada de cambiar equipos o pagar licencias básicas y arreglar impresoras. Hoy debe ser vista como un área crítica que resguarda la información de millones de personas.
La ruta de modernización que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum en el país, y que impulsa el Gobernador Julio Menchaca en Hidalgo, busca digitalizar trámites para cerrar espacios a la corrupción y ahorrarle vueltas a la gente. Llevar los servicios públicos a internet obliga a cuidar lo que sostiene a cada plataforma. Si ya se usa inteligencia artificial para vulnerar servidores en segundos, los gobiernos deben invertir más en ciberseguridad y emplear esa misma tecnología para auditar su código antes de que lo hagan desde afuera.
Destinar presupuesto para actualizar sistemas y formar especialistas rara vez luce en una foto, porque su éxito consiste en que nada falle, pero hoy es tan prioritario como cualquier obra pública para resguardar el patrimonio institucional y los datos de las y los ciudadanos.
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