Entre tumbas adornadas con flores, comida y música, Gilebaldo Franco y Ernestina Hernández Badillo, y demás integrantes de la familia, llegaron al panteón municipal de Huejutla para recordar a sus familiares fallecidos. Como muchas familias de la Huasteca, no acuden únicamente a dejar una ofrenda, sino a convivir simbólicamente con quienes siguen presentes en sus recuerdos.

La celebración comienza el 1 de noviembre, dedicado a los niños difuntos, a quienes llaman cariñosamente los chiquitos. Para ellos preparan alimentos especiales como leche, atolito, frutas, galletas, pan y caldos de pollo o res, sin picante, pues la creencia dicta que deben recibir aquello que disfrutaban o que resulta adecuado para su edad.

Gilebaldo Franco y Ernestina Hernández Badillo, y demás integrantes de la familia, llegaron al panteón municipal de Huejutla para recordar a sus familiares fallecidos I Foto: Cinthya Carbajal
Gilebaldo Franco y Ernestina Hernández Badillo, y demás integrantes de la familia, llegaron al panteón municipal de Huejutla para recordar a sus familiares fallecidos I Foto: Cinthya Carbajal

Entre sus ofrendas recuerdan a un sobrino nieto y un hermano que fallecieron siendo pequeños. Su ausencia permanece, pero cada año sus familiares les dedican un rosario y una mesa preparada con cariño.

Al día siguiente, el homenaje continúa para los adultos de la familia. En las ofrendas colocan tamales de elote y de hoja de plátano, refrescos, postres y otros antojitos que sus seres queridos disfrutaban en vida.

La visita al panteón se convierte en un día de convivencia. La música de viento, los tríos y los acordeones acompañan a las familias durante el día, mientras comparten los alimentos y participan en las celebraciones religiosas.

Gilebaldo Franco y Ernestina Hernández Badillo, y demás integrantes de la familia, llegaron al panteón municipal de Huejutla para recordar a sus familiares fallecidos I Foto: Cinthya Carbajal
Gilebaldo Franco y Ernestina Hernández Badillo, y demás integrantes de la familia, llegaron al panteón municipal de Huejutla para recordar a sus familiares fallecidos I Foto: Cinthya Carbajal

Para los Hernández, esta costumbre representa una herencia familiar que no debe perderse. Es una manera de enseñar a las nuevas generaciones que recordar a quienes ya partieron también significa celebrar su vida.

[Publicidad]

¡EL UNIVERSAL HIDALGO ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

TEMAS RELACIONADOS

Google News

[Publicidad]