Eduardo acababa de regresar de Colombia cuando fue asesinado en la colonia El Saucillo en Mineral de la Reforma. Viajó fuera del país el 30 de junio y retornó el 7 de julio, ese mismo día acordó una cita para vender su camioneta Ford F150, modelo 2017, valuada en casi 300 mil pesos; sin embargo, durante el encuentro para concretar la transacción, fue asaltado y privado de la vida con dos balazos: uno en la cabeza y otro en el pecho.

El presunto homicida, identificado como Zuriel N, ya fue detenido y puesto a disposición de un juez. Actualmente está en el Cereso de Pachuca en espera de que resuelvan su situación jurídica, aunque antes de su captura ocurrida la noche del pasado martes, escapó a pie y se escondió durante una hora entre terrenos y maleza de San Antonio Oxtoyucan, una localidad de Zempoala.

Según la narrativa del Ministerio Público en la audiencia inicial, el agresor mató a la víctima el 7 de julio poco antes de las 18:00 horas y huyó en la camioneta robada hasta toparse con un retén de seguridad. En ese punto, accionó una pistola semiautomática de 9 por 19 milímetros, originaria de Filipinas y con una imagen estampada de la Santa Muerte.

Tras los balazos, el presunto homicida robó una patrulla para continuar la huida sobre la carretera Pachuca-Ciudad Sahagún, hasta llegar a un nuevo cerco policial situado en la comunidad de El Cerrito también en Zempoala. En ese momento ya eran las 18:24 horas, Zuriel N evadió el cerco con una maniobra y volvió a disparar.

Un minuto después, se salió de la cinta asfáltica hacia un camino de terracería, donde la patrulla que minutos antes robó, se atascó en una zanja. En ese momento, el joven quien apenas había cumplido la mayoría de edad el pasado 1 de junio, descendió de la camioneta, se quitó su chamarra y corrió hacia las parcelas, donde policías lo encontraron a las 19:25, una hora después de que inició la huida a pie.

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