El cine mexicano recuperó su protagonismo en el Festival de Cannes 2026 con uno de los regresos más esperados: Diego Luna detrás de la cámara. El pasado 13 de mayo, el cineasta presentó Ceniza en la boca (Ashes) dentro de la sección "Special Screenings", marcando su retorno a la dirección en el certamen francés tras 16 años de haber debutado allí con Abel.
Una narrativa de dolor y desarraigo: Basada en la aclamada novela de la escritora mexicana Brenda Navarro, la cinta narra la historia de Lucila, una joven que viaja a España para reencontrarse con su madre emigrada. Lejos de la redención esperada, la película retrata un Madrid marcado por la precariedad y las heridas profundas de la distancia. A diferencia de sus recientes trabajos de escala global, como Andor, Luna apuesta aquí por un lenguaje íntimo y contenido.
La crítica en Cannes ha coincidido en que Ceniza en la boca no busca el impacto fácil, sino la reflexión profunda a través de tres pilares fundamentales:
La narrativa del silencio: Luna se aleja del drama expositivo para confiar en la fuerza de lo no dicho. La película prioriza la carga emocional de las miradas y los gestos, permitiendo que la tensión crezca en los espacios vacíos entre los personajes.
Radiografía de la identidad fracturada: Más que un filme sobre el trayecto migratorio, es una exploración cruda de las secuelas psicológicas. La cinta disecciona el duelo de quienes se quedan y la soledad de quienes llegan, enfrentando al espectador con la realidad de las familias rotas por la distancia.
La lente de la paternidad: El proyecto nace de una búsqueda personal del director sobre los vínculos y las ausencias.
"Dirigir esta historia fue confrontarme con mis propios miedos", declaró Luna tras la proyección. "En un mundo que nos obliga a movernos y a soltar, la película se convirtió para mí en una reflexión sobre la responsabilidad de los afectos y, en última instancia, en un recordatorio constante del padre que no quiero ser".
La proyección culminó con una ovación de cinco minutos, consolidándose como uno de los momentos más emotivos de la jornada. Luna no estuvo solo; figuras clave del cine nacional, como Gael García Bernal y Alfonso Cuarón, asistieron al estreno, reafirmando la solidez de la "fraternidad cinematográfica" mexicana en el extranjero.
Tras dirigir proyectos como César Chávez y Mr. Pig, esta nueva obra posiciona a Luna en una etapa de madurez creativa. En un año donde la presencia latinoamericana en la competencia oficial ha sido discreta, Ceniza en la boca se erige como una pieza fundamental para mantener la visibilidad del talento regional, demostrando que el cine mexicano sigue apostando por historias humanas que dialogan con las crisis globales de identidad y reconstrucción emocional.
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