El día de ayer en la capital hidalguense dos eventos transcurrieron casi paralelos. Por un lado, las huestes priístas se reunieron en las instalaciones de su partido para dar la bienvenida al presidente del Comité Nacional, Alejandro Moreno.

Y por otro, las instalaciones de la feria fueron sede de la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien presentó su Segundo Informe de Gobierno en Pachuca al lado de sus seguidores. Lo anterior, como parte de una gira que habrá de llevarla a las 32 capitales de los estados.

Estos dos eventos, aunque con sus bemoles guardaron ciertas similitudes. Se trata de congregar a los simpatizantes y mostrar músculo político. Estas señales que en ese ámbito cobran mucha relevancia por la capacidad de movilización y la convocatoria que tiene el evento.

Si la medida del éxito va en función de las personas que acudieron a escuchar a uno u otro actor político. Es claro que, por mucho, el evento de la presidenta fue mejor porque acompañaron a Sheinbaum aproximadamente 10 mil personas.

Aquí juegan elementos de logística y operación que supera a cualquier partido. Es decir, un evento oficial convoca por naturaleza a muchas personas. Por las posibilidades que tiene el gobierno federal para realizar un acto masivo y porque venimos de una tradición en donde la presidenta reúne por sí misma a miles y miles de simpatizantes.

Cuestión muy distante de lo que pasó en el cuadro de Colosio. Ahí, en las oficinas estatales del PRI, fueron muy pocos los que se dieron cita porque su dirigencia nacional ha sido defenestrada por sus propios correligionarios. Al grado que algunas voces disidentes han manifestado su desacuerdo con “Alito Moreno” por la forma de conducir ese instituto político.

Solo por citar un ejemplo, de los cuatro últimos exgobernadores de Hidalgo que llegaron gracias al apoyo del tricolor han renunciado dos públicamente (Omar Fayad y Miguel Ángel Osorio Chong) y otros dos, se han declarado distantes Francisco Olvera y Manuel Ángel Núñez.

Pero quizá la comparación más atinada sea la esencia de las congregaciones. Los simpatizantes de la presidenta se llevaron una buena reflexión sobre la historia reciente del país, sus principales etapas de desarrollo y la visión de un gobierno que quiere transformar la vida pública.

Los seguidores del PRI se llevaron como enseñanza una serie de improperios que son utilizados como plantillas generales para cualquier persona que no se identifica con ellos, la bravuconería y el sinsentido de quien suele escupir veneno antes que realizar alguna reflexión de fondo.

¡EL UNIVERSAL HIDALGO ya está en WhatsApp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Google News