En contraste con prácticas corruptas, la Contraloría actual busca regularizar obras, identificó 10,600 sin actas firmadas, en 15 meses, formalizó el 50% lo que supera resultados de dos administraciones previas.

A las administraciones municipales de Acaxochitlán, Yahualica, Atotonilco de Tula, Huautla, Huehuetla, Tulancingo, Lolotla y Tepehuacán de Guerrero se les dio hasta el 31 de diciembre para recepcionar obras rezagadas, o se iniciarán procedimientos de responsabilidades administrativas, la Contraloría impulsa una cultura de transparencia, alejándose de prácticas del pasado.

Verifica y firma actas de entrega recepción, asegura que las obras se realicen de manera física, administrativa y financiera adecuada, lamentablemente, la administración pasada ignoró esta responsabilidad, permitió obras inconclusas y "obras fantasma".

Se identificaron obras no aptas para entrega recepción, reportándolas a contralores internos para acciones correspondientes, respecto a presuntos actos de omisión, corrupción o peculado, la Contraloría imparte capacitaciones preventivas constantes, prioriza temas como protocolo para entrega recepción y manejo de recursos.

En este proceso de cambio, como dijo Andrés Manuel, "La honestidad es un escudo que nos protege de la corrupción y de malas acciones de quienes buscan dañar al pueblo", con esta premisa, la Contraloría refuerza su compromiso con la integridad y eficacia en la obra pública.

Es imperativo reconocer que debemos estar vigilantes y exigir transparencia en cada paso de este proceso. Solo así podremos garantizar que la lucha contra la opacidad no sea solo un esfuerzo momentáneo, sino una práctica constante que defienda los intereses de la ciudadanía.

Sigamos de pie, luchando por una obra pública transparente y eficaz. ¡Ya se las sábanas! La lucha contra la opacidad continúa, y cada acción cuenta para construir un futuro más justo y equitativo.

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