En medio de los paisajes áridos de Hidalgo, donde las lluvias son escasas y las temperaturas pueden ser extremas, sobreviven algunas de las plantas más resistentes de la región. Entre ellas destacan las biznagas, cactáceas que, en determinados puntos del estado, alcanzan dimensiones poco comunes.

El Valle del Mezquital es uno de los territorios donde puede apreciarse la diversidad de especies adaptadas a las condiciones semidesérticas. Municipios como Ixmiquilpan albergan ejemplares que han superado los tres metros de altura, convirtiéndose en auténticos gigantes vegetales.

Hay biznagas en Hidalgo que llevan décadas creciendo | Foto: Wikimedia Commons
Hay biznagas en Hidalgo que llevan décadas creciendo | Foto: Wikimedia Commons

Su tamaño, sin embargo, no es resultado de un crecimiento acelerado. Algunas biznagas necesitan varias décadas para alcanzar grandes dimensiones, por lo que un ejemplar adulto representa muchos años de permanencia dentro del ecosistema.

Un paisaje que también se conserva

Otra zona de gran relevancia para estas especies es la Reserva de la Biosfera Barranca de Metztitlán, considerada una de las principales Áreas Naturales Protegidas de carácter federal en Hidalgo.

El área fue decretada como Reserva de la Biosfera el 27 de noviembre de 2000 y forma parte del corredor biológico de las zonas áridas del Altiplano Mexicano Central. Su extensión comprende territorio de nueve municipios, donde convergen montañas, barrancas y paisajes semidesérticos.

Un paisaje que también se conserva | Foto: Flickr
Un paisaje que también se conserva | Foto: Flickr

La reserva constituye además un refugio para una amplia variedad de flora y fauna. Sus condiciones naturales han permitido la permanencia de numerosas especies de cactáceas, entre ellas biznagas que destacan por su tamaño y longevidad.

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En este escenario, estas plantas no son únicamente parte del paisaje. Como integrantes de los ecosistemas áridos, forman parte de una compleja red natural en la que distintas especies de flora y fauna encuentran alimento, refugio o sitios para desarrollarse.

Décadas para crecer, segundos para destruir

El atractivo de las biznagas también puede convertirse en un riesgo. Su apariencia y sus grandes dimensiones han provocado que algunos ejemplares sean extraídos de su hábitat para utilizarse como plantas ornamentales o comercializarse.

El problema es que retirar una biznaga adulta significa perder décadas de crecimiento en cuestión de minutos. Además, la extracción de ejemplares silvestres altera directamente los ecosistemas donde estas cactáceas cumplen su función.

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Por ello, conocer estos gigantes del semidesierto también implica aprender a observarlos sin dañarlos. No extraerlos, evitar su destrucción y rechazar la compra de ejemplares provenientes de la naturaleza son acciones que contribuyen a conservar el patrimonio natural de Hidalgo.

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