El futuro puede llegar a tiempo para las grandes empresas y demasiado tarde para los pequeños negocios. Esa diferencia no depende tan solo del talento: también del acceso a crédito, conectividad y capacitación. La inteligencia artificial pone a prueba nuestra idea de progreso.

Daron Acemoglu, economista del MIT y coautor de Poder y progreso, ofrece una clave: automatizar tareas puede desplazar trabajo; crear nuevas actividades puede ampliar las oportunidades humanas. Las decisiones determinan quién puede aprovechar la tecnología.

De acuerdo con la organización internacional del trabajo: uno de cada cuatro trabajadores del mundo tiene algún grado de exposición a la IA generativa. Exposición significa que ciertas tareas pueden modificarse; no permite anunciar que desaparecerá una cuarta parte de los empleos.

Un auxiliar administrativo puede dedicar menos tiempo a capturar información y más a resolver problemas. Pero esa transición requiere formación, supervisión y oportunidades para asumir responsabilidades nuevas.

En los negocios familiares, comprar una licencia no garantiza productividad. Hace falta ordenar datos, revisar respuestas y decidir qué procesos cambiar. Sin acompañamiento, la innovación puede ampliar la distancia entre quienes tienen capacidades y quienes deben adquirirlas.

Desde CONCANACO SERVYTUR proponemos un Consejo Nacional de Transición Digital con empresas, academia y gobierno. Su tarea sería anticipar cambios por sector y coordinar soluciones que consideren su tamaño, territorio y capacidades laborales.

La Secretaría de Economía y la STPS deben vincular adopción tecnológica, capacitación y empleo formal. Las instituciones educativas necesitan conectar sus programas con tareas reales. Nuestra red de cámaras puede acercar ese trabajo al comercio, los servicios y el turismo.

La propuesta operativa comienza con un diagnóstico, continúa con formación práctica y establece reglas para proteger información. Después vienen pruebas pequeñas: medir tiempo, ventas, costos y errores antes de ampliar la inversión.

También debemos escuchar a quienes trabajan. Si una herramienta libera horas, necesitamos decidir cómo aprovecharlas para mejorar el servicio, desarrollar habilidades y sostener oportunidades. La transición requiere corresponsabilidad entre autoridades, empresas y trabajadores.

La justicia social protege derechos. La justicia económica permite adquirir las capacidades para ejercerlos y sostenerlos. México necesita una política que conecte ambas.

El progreso se acredita cuando un negocio pequeño puede innovar y su gente puede crecer con él.

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