Caminar rumbo a la elección del 2 de junio, parece no ser tan difícil para Claudia Sheinbaum como fue hace seis años para Andrés Manuel López Obrador, quien todavía luchaba contra un sistema que se resistía a dejar el poder e hicieron hasta lo indecible para impedir la alternancia.
En ese entonces, las condiciones todavía dependían de fuerzas subterráneas que ponían en riesgo cualquier triunfo de la oposición y para ello, se buscó afianzar el triunfo a través de alianzas con grupos o personajes, que en ese momento eran poco aceptados.
Bajo esa conveniencia vimos como López Obrador cede a una alianza con los operadores de Elba Esther Gordillo quienes trabajan primordialmente en Veracruz, lo mismo que con el poco aceptado Napoleón Gómez, como muchas fuerzas más que poco o nada han contribuido a la cuarta transformación.
En Hidalgo, vimos sumarse al Grupo Universidad encabezado por Gerardo Sosa Castelán, quien se mimetizó de su tricolor profundo al color Morena quien a cambio del apoyo le permitieron 11 candidatos a diputados locales y federales quienes llevaban una camiseta de externos.
Al igual se sumaron personajes nada compatibles con la democracia como Adelfa Zúñiga y su familia; los integrantes de la familia González de Huazalingo mejor identificados como los caciques del limón; otro es un notario metido en decenas de desfalcos al patrimonio de los hidalguenses.
Junto a estos personajes, se encuentran los partidos políticos rémoras de las prerrogativas tales como el Partido del Trabajo y sus poco honorables hermanos Charréz, el tristemente recordado dirigente Arturo Aparicio; a u vez, el Partido Verde con engendros como Cuauhtémoc Ochoa que ahora batea como candidato a senador y que motiva la rechifla con su sola presencia; lo mismo que Nueva Alianza, que es Morenista a conveniencia.
Y así como ellos, hay muchos más que se forman en los mítines para tomarse la selfi y más tarde utilizarla como carta de recomendación para sus nuevas intenciones.
Ese camino ya recorrido por López Obrador, deberá ser brincado por la precandidata Claudia Sheinbaum porque ya no le hacen falta, puesto que el impulso que ha dejado López Obrador será suficiente para que ella alcance el triunfo sin mayores esfuerzos.
Y no tanto por la popularidad que alcanzó en su última fase el presidente, sino porque la oposición se difumina en manos de su candidata y paisana de los hidalguenses Xóchitl Gálvez, quien no se cansa de experimentar nuevas estrategias mercadológicas, pero todas sin resultado.
Políticamente Morena no ha logrado una consolidación en sus estructuras, primordialmente por la novatez de su dirigente estatal Marco Rico, sin embargo, las fuerzas que se han formalizado a partir de la burocracia estatal que dirige Julio Menchaca a salvado esta situación, según comentarios de ambos bandos.
Y Claudia Sheinbaum planteó ayer no regresar al pasado, entonces se deberán salvar de sus alianzas absurdas y el posicionamiento de personajes nada aceptados por la sociedad.
























