Al observar los recientes resultados de la última elección en Hidalgo que fue la de gobernador, es fácil apreciar la fuerza de los partidos políticos, si bien es cierto que a través de alianzas aseguran su permanencia, realmente existen algunos que resultan onerosos a cambio de la poca participación de sus afiliados.
El entonces candidato Julio Menchaca Salazar, a través sólo de Morena en las elecciones del 2022 alcanzó triunfos llanos en 74 de los 84 municipios, lo que significa que con alianza o sin alianza la próxima jornada electoral no tiene por qué tener sobresaltos.
Los municipios ganados por el PRI en esa ocasión, fueron por escasos votos, por ejemplo, en Agua Blanca de Iturbide la diferencia fue de 111 sufragios; en Eloxochitlán fue por 152; en Huazalingo fueron 15; en Nopala 186; Pisaflores 144; Yahualica 242, mientras que en último municipio que todavía domina la dinastía Austria, la diferencia fue de 914 votos de diferencia, tomando en cuenta que la candidata tricolor era hermana del presidente municipal.
Estadísticamente es cierto que estos números podrían ser muchos o pocos, sin embargo, lo cierto es que el Revolucionario Institucional ya mostró la ausencia de aquel voto útil o duro como ellos llamaban que los hacía ganar las elecciones.
Asegurar el triunfo para una gran mayoría de alcaldías va a depender únicamente de la capacidad de la dirigencia, local y nacional, para elegir a los aspirantes idóneos, aquellos que mostraron realmente un liderazgo en la movilización del 2022 para hacer ganar su municipio y otros sus distritos.
Deberán por necesidad, transparentar este nuevo esquema de selección que se esconde en la más oscura opacidad que es una encuesta. Sin afanes comparativos, podríamos asegurar que se trata del nuevo dedazo, aquel método utilizado por los gobiernos priistas.
El cinismo de este grupo, simple y llanamente dejaban correr 1que así lo quería el primer priista de la nación y era quien decidía quien era su sucesor. Mientras que, en los estados, los gobernadores fungían como virreyes, que mandataban las listas.
Los panistas por el contrario, ellos citaban a un grupo de notables en un concejo para elegir a sus candidatos. Unos cuantos elegían por todos.
Ahora vemos como en Morena, será la encuesta quien decida las fórmulas para los más de mil cargos a elegir en el 2024. Y, cual será la tarea de Marco Rico en Hidalgo, por ejemplo. Para hablar realmente de una transformación, deberá hacer públicas las fechas de la encuesta, la forma, la firma contratada y que los resultados sean públicos junto con una ventana metodológica.
Porque de otra manera hablamos únicamente de supuestos para disfrazar un descarado dedazo.
En el caso de los municipios, el triunfo estribará primero en saber si el actual presidente no fue condenado o sancionado por ladrón y luego, que haya sacado la elección a gobernador con una sobrada diferencia. En fin, las decisiones de las dirigencias en estos momentos marcarán si realmente hablamos de una transformación o de una simple simulación.
Nimiedades:
Ya son varios los funcionarios de primer nivel en Hidalgo que saben estar descartados para un cargo de elección popular, y que ellos, deberán continuar con su encargo hasta que su jefe político se los ordene.























