U bicado el sabino en un manantial que la tradición le llamó el baño de los caballos; no se sabe quién ni cuando, aprovechando estas condiciones construyó un auténtico baño de caballos muy utilizado por los dueños de ganado caballar y mular de aquellos tiempos, un par de rampas de entrada y salida que conducían a un depósito de agua que corría hasta donde terminaba ese manantial, y que proporcionara por más de 300 años, el agua suficiente para que creciera ese ahuehuete y pudiera tener su diámetro y frondosidad.
En un diario local se ha publicado que lamentablemente está perdiéndose este ahuehuete, que por su diámetro está considerado uno de los más viejos del país, que está necesitado de agua y de la atención de expertos que pueden tanto apoyar su desarrollo cómo atender, si la hubiere, alguna plaga o enfermedad que sólo un profesional puede decirlo.
El sabino como todo buen zimapanense sabe de qué estamos hablando, ha visto desde las luchas de los villistas y carrancistas; que en esos difíciles días llegaron a sitiar el pueblo, hasta tener una falta total de comida; cuenta la leyenda que desde esos tiempos tienen el apodo que aún todavía hoy los viejos lo conocen, es el de los “rolle cueros” porque el hambre obligó a comer cueros y pieles que se pusieran a hervir con algo que les diera sabor. En el pueblo de Zimapán se encuentra enclavado en las estribaciones de la sierra norte de Hidalgo.
Aquí fue descubierto el vanadio y su riqueza en distintos metales ocupados hoy en las nuevas tecnologías; guarda en sus cañadas la presa más grande de México y sus bellos paisajes en los límites con el estado de Querétaro; ha sido cuna de líderes regionales que decidían los cargos públicos para esa zona como distrito electoral, cuya extensión tenía otros límites, municipios también que estuvieron muy cerca de los movimientos de la Revolución, ahí tenía su residencia formal uno de los grandes gobernadores de Hidalgo, el General Nicolás Flores, su casa era una combinación de oficina pública, de tienda casi enfrente de la plaza y proveedora de ayuda para los más necesitados del pueblo, todo ello de la mano de Doña Lolita con quien estuvo casado y originaria del mismo pueblo de Zimapán de la familia Sánchez de tradición minera que a la fecha continúa explotando esa rica zona de “Carrizal y “Lomo de toro” productora de plata, plomo y otros metales que hoy alcanzan gran demanda.
Aquí dejamos esta nota para recordar a nuestras autoridades que el lugar donde se encuentra El Sabino es un área natural protegida, que se debe cuidar como tal y como un ícono de este bello pueblo de Zimapán.
























