Un título extraño para un recuerdo del ayer que en esta temporada nos lleva a una de las pocas fruterías de los mercados y plazas de Pachuca que por su calidad y precios eran preferidas por las amas de casa para los ponches con “piquete” de la Nochebuena y el Año Nuevo de los treinta.
El nombre oficial de esta frutería era Bodega Islas, pero clientes y vecinos le llamaban familiarmente los Elpidios por estar atendida por hermanos y hermanas de una familia Islas bajo la rigurosa mirada de la Mamá, Sra. Doña Chuchita Alonso y la atención de Elpidio uno de los hijos mayores que, además llevaba su camión a los estados donde la fruta de temporada era de la mejor para su tienda. Se ubicaba a media calle de Nicolás Romero en esquina con la calle de la Iglesia del Carmen, El Carmelito.
En esta época del año acompañaba a su venta el regalo de un cucurucho de papel con cacahuates o tejocotes no solo para sus clientes, también para la chamacada del barrio.
Recordar este lugar nos obliga a platicar que al final de la calle de El Carmelito, atrás del mercado de Barreteros a unos metros de los Elpidios se encontraba un amasijo que, para los vecinos, el precio, calidad y tamaño de su pan le hacían muy popular, sus bolillos de a $ 0.10 y más grandes a $ $ 0.20 y también había “chanclones” ya eran de $0.50 en un buen tamaño para repartirlos.
Pero retomando a la familia Islas, y su fruta para los ponches y reventa, sus nombres estarán en la historia del Pachuca que cuantos quisiéramos volver a vivirla, Elpidio, Chucho, Marcelino, Teodora, Carolina y el Médico Pediatra Hermelindo Islas Alonso, que no sólo se dedicó a su especialidad, viviendo siempre en esa calle tradicional, patrimonio de nuestra ciudad de la que platicaremos en otra ocasión.
Para saber qué vendían también los Elpidios, va una receta para un ponche tradicional con condimentos que se usaron además de la fruta: tejocotes pelados, guayabas rebanadas, manzanas rebanadas, cañas peladas y partidas en cuatro a lo largo, ciruela pasa, flores de Jamaica, hojita de hierbabuena, raja de canela, clavo de olor, piloncillo y agua para hervir y al final un buen aguardiente de caña, si es de la Huasteca mejor, y para estos fríos puede prescindir de las componentes arriba citados, menos de este último ingrediente, que no lo vendían los Elpidios pero si, en la Tercera Guerra, El Faro, El Paso Texas o El Quinto Toro, cantinas apenas a media cuadra de la Bodega de los Islas. ¡Feliz Año Nuevo!
























