Con la llegada de la temporada de lluvias, los bosques de Hidalgo se llenan de vida y entre la hojarasca comienzan a aparecer diversas especies de hongos silvestres. Una de las más llamativas es el hongo azul (Lactarius indigo), cuyo característico tono azul eléctrico lo convierte en uno de los ejemplares más fáciles de reconocer.
Su apariencia poco habitual ha provocado que algunas personas cuestionen si puede ser venenoso o incluso tener efectos alucinógenos. Sin embargo, el Lactarius indigo es una especie comestible y forma parte de los hongos que tradicionalmente son recolectados para el consumo.
Además de su tonalidad azul, esta especie tiene una particularidad que suele sorprender a quienes la manipulan por primera vez. Al cortarla, desprende un líquido lechoso azul intenso, conocido como látex, que paulatinamente adquiere una tonalidad verdosa al entrar en contacto con el aire.
El cambio forma parte de las características naturales del hongo y no significa que el ejemplar se haya echado a perder.
En la cocina, su carne firme permite utilizarlo en diferentes preparaciones, ya que conserva buena parte de su consistencia después de la cocción. Su sabor se describe como terroso, ligeramente dulce y con matices que pueden recordar a los frutos secos.
El hongo azul desarrolla una relación simbiótica con las raíces de determinados árboles, principalmente pinos y encinos, por lo que suele encontrarse en zonas boscosas y montañosas.
En Hidalgo, su presencia puede darse durante la temporada de lluvias, principalmente entre julio y octubre, cuando las condiciones de humedad favorecen la aparición de distintas especies de hongos silvestres.
Durante estos meses también es posible encontrar ejemplares recién recolectados en mercados y puestos tradicionales, donde las recolectoras conocidas como “hongueras” comercializan parte de lo que encuentran en el bosque.
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Para conservar mejor su textura, una recomendación habitual es evitar sumergir los hongos en agua. En su lugar, pueden limpiarse cuidadosamente con un cepillo de cerdas suaves o un paño húmedo para retirar tierra, hojas y otros residuos.
El hongo azul puede incorporarse a recetas tradicionales de distintas maneras. Una opción sencilla consiste en saltearlo con mantequilla, ajo, epazote y sal. También puede utilizarse como relleno de quesadillas, acompañado de cebolla y chile serrano.
Otra alternativa es incorporarlo a preparaciones en salsa verde o al ajillo, donde su color y textura aportan un elemento distintivo.
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