Como nunca en la historia política de Hidalgo, la efervescencia política está en su punto más álgido, y eso que aún ni si quiera estamos ante un proceso electoral oficial.
Muchos simbolismos, pero poca disciplina partidista ha provocado fracturas en todos los institutos políticos, pero sobre todo en Morena, donde las tensiones entre los obradoristas puros y los nuevos morenistas han permeado entre la sociedad, donde ya no encuentran un punto de respaldo como cuando en 2018 la cohesión ciudadana alrededor de un proyecto llevó al poder a Andrés Manuel López Obrador.
Hoy, el morenismo en Hidalgo está lleno de fracturas, de tribus y cuadros que no encuentran una salida política ante los grupos de poder que son los que dictan las decisiones políticas, el destino del partido y, en consecuencia, el manejo gubernamental.
Por esos resquicios es por donde intenta entrar la oposición, que, aunque desfigurada políticamente todavía por el golpe de 2018, busca reconfigurarse a través de las fallas que encuentra en el partido hegemónico.
Y no es para menos, la narrativa de la 4T sobre el rechazo del cacicazgo, de la monopolización del poder, de las herencias de cargos y puestos, así como de casos de nepotismo son ya frases que se quedaron sin valor al continuar con la sinergia del régimen cuando la oposición estaba en el poder.
En Hidalgo no es la excepción. Exfuncionarios y alcaldes acusados y procesados, sólo en algunos casos, por desvíos de recursos han fragmentado el discurso morenista de los políticos “santos” y han desvirtuado el movimiento del que tan orgullosos pregonan a través de su narrativa desde cualquier tribuna.
Ejemplos de ello sobran: basta con recordar el caso del exalcalde Nopala, acusado del desvío de 71 millones de pesos, o el de Armando Mera Olguín, en Progreso de Obregón, quien fue procesado por malversación de fondos y obligado a pagar 4.6 millones de pesos por reparación del daño.
Incluso, 2024 ha sido el año en que más funcionarios de todos los niveles han sido denunciados por corrupción, irregularidades o anomalías en sus funciones, con más de mil 700 casos y se ha recuperado un monto de más de 500 millones de pesos, de acuerdo con cifras de la Secretaría de la Contraloría del Estado de Hidalgo.
Previo al proceso electoral que se avecina, el discurso obradorista ya no sirve. Si Morena en Hidalgo busca mantenerse como el partido hegemónico debe cambiar la narrativa, construir un solo proyecto y evitar comportarse como lo hacen, como los priistas de antaño.
Ante la controversia que se ha desatado por la llegada de Adán Augusto López como operador político en la Cuarta Circunscripción del país, que toca a Hidalgo, le adelanto lo que dijo una muy buena fuente: no viene a palomear candidaturas, su trabajo es otro. Viene a operar la estructura, a aceitar la maquinaria, a hacer el trabajo sucio, para que cuando llegue la elección, el monstruo guinda continúe en donde está.
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