Sostenido con un ejército de cincuenta y dos mil militantes y las prerrogativas más abundantes que otorga el Instituto Estatal Electoral, el Partido Nueva Alianza Hidalgo enfrentará la mega elección cargando dos de sus peores características, la opacidad y el silencio.
La dirigencia que opera en doble vía: una la que dirige el partido y otra que es la formal del SNTE en su sección XV, por instantes alcanzan a comunicar y hacen ver que su fuerza es closetera, que la sacan de momento ya cuando todo está dicho y repartido.
El hecho que el PRI prácticamente desaparezca en las próximas elecciones, obliga a que sus ex militantes busquen acomodo en sus bases naturales, tal es el caso de los profesores que sería en el Panal.
Las aspiraciones naturales de quienes por largos años se constituían en líderes naturales en los municipios, ahora no saben las reglas del juego, ni cual será la estrategia electoral que fijaran sus dirigentes para conseguir una candidatura.
Lo cierto, es que esa base militante cada día es menos estable y confiable, al menos así lo mostraron en la anterior elección a gobernador, pues de los casi 700 mil votos alcanzados por el actual gobernador, NAH apenas aporto 74 mil sufragios, algo así como un 10 por ciento pese a ser considerado como un ariete electoral.
Silenciosos sus dirigentes, tanto partidistas como sindicales se manejan muy al estilo de Joaquín Hernández “La Quina” dentro del sindicato petrolero, que se convertía en vox dei, (voz de Dios) y sus decisiones eran irrefutables.
Aquí en Hidalgo esos síntomas son semejantes. Durante su caravana anual del primero de mayo las dirigencias del SNTE y NAH, lanzaron la bola que buscarían alianza para enfrentar las elecciones del 2024, aunque más tarde ya acariciaron la posibilidad de ir solos y mostrarse como una fuerza política real.
La pobre participación que tuvieron en la elección del 2022, no refleja esa fuerza necesaria para que los profesores logren un buen número de alcaldías o diputaciones como en algún momento lo gozaron anclados al entonces poderoso PRI.
Y justamente no están bien parados ante los hidalguenses porque difícilmente hacen algo por ellos. Vemos que nos mantenemos como la séptima entidad con mayor número de analfabetas en el país y ninguno de los 52 mil profesores ha querido dedicar un minuto para abatir esa vergüenza.
Esa ausencia de responsabilidad social no sólo es hacía afuera, también para adentro. Su dirigente Said Vargas prometió auditorías a sus antecesores y clarificar los gastos e ingresos de la Sección 15, hasta el momento nada.
Esa comodidad en que se han instalado los mentores ya cansa a la ciudadanía, que bien sabe que para pedir su intervención sólo es en horas hábiles y de buenas.
Será un verdadero reto que vayan solos, pues podremos ver que su corporativismo a la vieja usanza ya no sirve en tiempos de cambio.