Este fin de semana se concretó la salida de Adán Augusto Hernández López de la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado. Ese movimiento deja claro que en política el tiempo y la circunstancia son fundamentales.
Desde hace unos meses, la figura del que fuera secretario de Gobernación con López Obrador resultaba incómoda para la Cuarta Transformación. En particular, su relación laboral con Hernán Bermúdez Requena, quien fuera su secretario de Seguridad Pública en Tabasco cuando aquel fue gobernador, y señalado por tener vínculos con un grupo criminal, “La Barredora”, que pretendía extraer 38 millones de litros de combustible del puerto de Dos Bocas.
Esta etiqueta le jugó en contra al propio Adán Augusto, pero sobre todo al partido que representa, quien en sus postulados ideológicos se define como defensor de la integridad en la forma de gobernar y enemigo de la corrupción.
No solo eso, la propia presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum, tuvo que hacer varias aclaraciones en su conferencia mañanera sobre el proceder del mencionado, lo que a todas luces le resultó complicado de explicar y/o justificar.
Esas presiones en política no las aguanta nadie y, por tanto, Adán Augusto tendrá que lidiar con los tiempos difíciles en lo que venga de su trayectoria política, que para su desgracia estará marcada por la duda.
Parece que de poco le sirvió su cercanía con el expresidente Obrador, sus relaciones políticas en todo el territorio nacional y su vasta economía que, según el propio señalado, asciende a 79 millones de pesos entre 2023 y 2024. Al menos eso reportó al Servicio de Administración Tributaria (SAT) por sus servicios profesionales.
Parte de lo complicado en la vida pública es que nadie cae solo. Regularmente estos comportamientos suelen acompañarse por una larga lista de amigos cercanos que aportaron patrimonio y trayectoria en lo que parece, hace poco, muy encumbrado en la política nacional.
Sin embargo, las caídas en política también son temporales. Puede ser —y no sería el primer caso— que el oriundo de Tabasco levante el vuelo nuevamente para posicionarse en la esfera pública. Hay muchos casos similares y el político tiene experiencia y capacidad.
Pero mientras eso ocurre, muchos de los que tenían jugadas maestras en torno a esa figura tendrán que esperar. En el ámbito estatal es bien sabido que el senador Cuauhtémoc Ochoa apostó mucho de su futuro al hoy defenestrado y que, por tal circunstancia, ahora se quedará en algo parecido a un naufragio político en la Cámara Alta.
También es el caso de las autoridades de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), quienes fueron muy entusiastas en el proceso interno de Morena para manifestar su respaldo a Adán Augusto en la campaña para la candidatura presidencial, de la que resultó ganadora Claudia Sheinbaum.
El empeño de quienes toman decisiones en la UAEH no sirvió de mucho, pero les ayudó a tener un aliado estratégico dentro de la 4T. No obstante, ese puñado de personas que manejan a su antojo a la Máxima Casa de Estudios pronto encontró cobijo en el Partido del Trabajo. Fieles a su estilo, los muy camaleónicos han mutado en el PRI, PAN, Movimiento Ciudadano, Morena y ahora, enquistados en el partido de la estrella.
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