Enrique López

El extravío del PRD

Ahora, al parecer, veremos otro revire; un PRD que busca la posibilidad de competir solo y en algunas entidades allegarse a una política de alianzas que le permita ser más competitivo e incluso no perder el registro

Enrique López
14/07/2026 |00:18
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En 1989 se creó el Partido de la Revolución Democrática como alternativa de izquierda en México. Su historia, en buena medida, se liga con la estrategia de confrontación al salinismo. Es decir, en convertirse en la voz crítica a Carlos Salinas quien implementó el neoliberalismo en el país.

Derivado a su esmero, fue ganando posiciones de poder en las entidades federativas pero sobre todo ganó en la narrativa de concebir una nueva forma de gobernar. En pocas palabras, durante años fue la única oposición al régimen.

No obstante, las divisiones internas, la ambición de unos dirigentes y el mal desempeño de algunos de sus gobiernos, terminaron por hacerlo marginal en la competencia electoral al grado de tener que aliarse con sus más férreos adversarios del pasado.

De esta manera, un desdibujado partido del sol azteca apareció en las últimas elecciones al lado del PRI y del PAN; lo cual hace muy complejo delinear una definición ideológica entre ese bloque conformado por partidos tan disímiles.

Ahora, al parecer, veremos otro revire; un PRD que busca la posibilidad de competir solo y en algunas entidades allegarse a una política de alianzas que le permita ser más competitivo e incluso no perder el registro.

Tal es el caso del estado de Hidalgo donde desde hace meses ese instituto se definió como un aliado de facto del Gobernador Julio Menchaca y, por tanto, de Morena. No solo eso, este fin de semana circuló una foto en redes sociales donde aparece el secretario de comunicación del sol azteca Héctor Cruz con Citlali Hernández, presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena.

Se especula que en esa reunión hablaron de una posible coalición rumbo al 2027, aunque aún no hay una plática formal, solo “acercamientos” dijo un involucrado, pero el guiño está puesto. En este particular, el partido que fundó Cuauhtémoc Cárdenas ganaría algo. No sé si mucho o poco. Pero la pregunta que está en el aire es qué ganaría Morena con un partido tan pequeño (en lo electoral) y tan extraviado (en lo ideológico).

Es claro que al electorado le gustan las alianzas porque se presume que el candidato o candidata tendrá el apoyo de varias estructuras políticas derivado de su liderazgo. En la psique del votante, que los políticos lleguen a acuerdos es altamente valorado porque con frecuencia las confrontaciones entre ellos son noticia.

Por eso, la posible alianza entre Morena y PRD en Hidalgo es más estética que programática. Solo de forma y no de fondo. Porque el partido amarillo tiene una presencia mínima en el territorio estatal.

Vale la pena resaltar el caso del municipio de La Misión o Mineral del Chico, donde han sido gobierno desde hace 18 años. Esos bastiones micro regionales han permeado a otros municipios que oscilan entre ésta y otras opciones partidistas.

Pero, a mi parecer, no hay mucho que pueda poner el PRD sobre la mesa en una posible negociación política con miras a un compromiso electoral en 2027. Hay que ver que opciones tienen estos partidos que en lenguaje metafórico se trata de “primos hermanos”. Que aún cercanos por cuestiones de vida son muy distintos en la práctica.

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