En la ciudad de Pachuca existen pocos inmuebles tan simbólicos como el Reloj Monumental. Basta mencionarlo para que aparezca en la mente colectiva como el corazón de la ciudad. Está en postales, en fotografías históricas, en anuncios, en discursos oficiales y hasta en la memoria emocional de quienes han pasado por la plaza Independencia. Pero hay un detalle que suele sorprender, (y a veces incomodar a muchos), el Reloj Monumental de Pachuca no es un monumento histórico…
Y, entonces, ¿Qué es?
El Reloj fue inaugurado en 1910, durante el gobierno de Porfirio Díaz, como parte de las celebraciones del centenario de la Independencia. Desde entonces se convirtió en el emblema más reconocido de la ciudad, cuenta con una torre de cantera, esculturas alegóricas y su maquinaria inglesa que lo han transformado en una pieza arquitectónica singular en el país. Sin embargo, la clasificación oficial del monumento no depende de su popularidad ni de su simbolismo, sino de criterios legales y técnicos.
En México, de acuerdo con la a Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, los monumentos se dividen principalmente en tres grandes categorías: arqueológicos, históricos y artísticos.
Los monumentos arqueológicos son aquellos bienes y sitios que provienen de las culturas prehispánicos que habitaron el territorio antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI; los monumentos históricos son aquellos construidos antes del siglo XIX o vinculados directamente con hechos relevantes de la historia nacional. Su protección corresponde al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En cambio, los monumentos artísticos son obras que destacan por su valor estético, arquitectónico o creativo dentro del patrimonio cultural del país. Estos son competencia del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Y ahí entra el Reloj de Pachuca.
Debido a que fue construido en el siglo XX, no puede ser considerado monumento histórico según la legislación mexicana, por lo que el Instituto Nacional de Bellas Artes lo declaró Monumento Artístico el 30 de noviembre de 2012 mediante el Decreto. Esta declaratoria reconoce la calidad arquitectónica de la obra, su diseño monumental y su valor cultural dentro del paisaje urbano mexicano.
La diferencia parece mínima, apenas una palabra. Sin embargo, esa pequeña distinción revela algo más profundo sobre cómo entendemos el patrimonio; a veces creemos que lo histórico solo depende del tiempo, cuando en realidad también depende de la ley, del contexto y la sociedad que lo detenta.
Que el Reloj Monumental no sea clasificado legalmente como monumento histórico no significa, en absoluto, que su valor sea menor. Las categorías jurídicas responden a criterios técnicos, pero el significado de los símbolos muchas veces se construye desde la experiencia colectiva de una comunidad.
El Reloj ha acompañado la vida pública de Pachuca durante más de un siglo y su presencia forma parte de la memoria cotidiana de la ciudad. Por ello, más allá de su declaratoria como monumento artístico, su importancia como patrimonio cultural y como referente de identidad para las y los pachuqueños permanece intacta.
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