Luego de la incursión militar en Venezuela para detener al presidente Nicolás Maduro, ha dejado claro que las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump no solo quedaron en palabras, sin en acciones radicales que ponen en tensión al resto del mundo.
El mandatario estadounidense que desde meses atrás amenazó con detener al líder venezolano acusado de tráfico de drogas, realizó un despliegue militar en pocas horas que literalmente arrasó con las defensas sudamericanas.
Tal y como ocurrió en Panamá en 1990 cuando el ejército de Estados Unidos invadió el país y sitió por varios días al entonces presidente Manuel Antonio Noriega hasta que finalmente se entregó, fue otro ejemplo de las acciones radicales.
Ahora, Estados Unidos volvió a demostrar su poderío en Venezuela, pero lejos de llevar a cabo combates de tropas, demostró su poder tecnológico y cómo cualquier ejército queda a su merced con la llamada guerra electrónica al usar aviones supersónicos que en cuestión de segundos fríen los sistemas de defensa mediante ondas electromagnéticas. Venezuela estuvo derrotada antes de que los soldados pisaran tierra.
Ahora la gran preocupación es que Donald Trump ya ha puesto los ojos en más países y amenaza con incursiones militares bajo el pretexto de su combate contra el narcotráfico o su seguridad nacional.
La más tensa es el posible conflicto que tenga Estados Unidos con Dinamarca por la posesión de Groelandia, la cual dice el presidente norteamericano que será por las buenas o por las malas. Lo cual podría traer un conflicto con la OTAN.
Sin embargo no solo Europa está amenazada, pues en el continente americano hay otros países que han sido nombrados por Trump en su cruzada contra el narco: uno de ellos es México.
En recientes declaraciones dijo que su ejército podría hacer incursiones por tierra para combatir a los cárteles mexicanos, lo cual sería un muy grave ataque contra la soberanía de nuestro país.
Pero, ¿qué podría significar si esas amenazas se cumplen? Aunque el pretexto sería de ayudar a México, la acción sería una invasión de Estados Unidos a territorio mexicano. Definitivamente la situación diplomática es bastante tensa y el panorama es demasiado negro.
La guerra arancelaria fue el primer paso para presionar a los países a acceder a las demandas estadounidense, pero ahora el uso de la fuerza pone en tensión a muchas naciones.
La política exterior de México está en su punto más álgido en muchas décadas y la incertidumbre de que las amenazas de Trump se cumplan están latentes.

