Finalmente, la bomba de tiempo ha estallado y el problema de la basura se ha convertido en un problema de salud que amenaza a la población, que no sabe qué hacer con sus desechos, los cuales rápidamente se acumulan en los domicilios.

El desdén que pobladores mostraron al rechazar la consulta ciudadana para instalar el Parque de Economía Circular ya ha traído consecuencias más rápido de lo esperado, pues, lejos de instalarse una planta recicladora de residuos sólidos que traería un desahogo en el tema de la basura, ahora la cantidad de desechos crece día con día y la desesperación de la gente ya es evidente al no existir un destino final para la basura.

La planta recicladora aparentaba ser una gran solución al problema y se trató de convencer a ciudadanos de la oportunidad de poder poner un freno al problema de la basura; sin embargo, en una de las reuniones, la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, fue prácticamente corrida.

No pasó mucho tiempo y, a casi tres meses de distancia, se anunció el cierre del relleno sanitario regional de Tula de Allende a causa de que las celdas estaban saturadas y no había dónde depositar los desechos; por ello, se suspendieron los recorridos de recolección de basura en las casas, ya que los camiones no tienen un lugar para llevar los desperdicios.

Las autoridades municipales están buscando una alternativa para lograr depositar todas estas toneladas de basura que día con día aumentan y ya empiezan a ser abandonadas en las calles de la ciudad, pues los cerros de desperdicios se hacen más grandes, lo que amenaza con ser un foco de infección.

Del mismo modo, se han detectado algunos camiones recolectores de basura que han descargado los desechos en predios no autorizados, como ocurre en la comunidad de Bomintzha, donde vecinos han denunciado que vehículos llegan a tirar la basura junto a los cerros, lo cual amenaza la salud de las familias locales.

Pese a que las autoridades han recomendado a los habitantes de Tula que por el momento no tiren sus desperdicios en la calle, lo cierto es que las familias empiezan a desesperarse por tener los desechos varios días en sus viviendas y piden una solución.

Otro gran problema es que, tras el cierre del relleno sanitario de Tula, también se vieron afectados 14 municipios, incluso algunos del Estado de México, por lo que la problemática ha impactado en miles de hogares.

La molestia de la gente crece al mismo ritmo que crecen los cerros de basura acumulada en la calle, que ahora generan proliferación de fauna como ratas, insectos, gusanos y perros que devoran los residuos, además de los olores que se liberan.

Aunque el municipio ha prohibido tirar la basura en las calles, ya es casi imposible que la gente la mantenga en su casa, pues representa un foco de infección.

Algunas de las alternativas que se están buscando, y que al parecer no son a corto plazo, son la creación de una nueva celda en el basurero de Tula, pero se busca una empresa que se haga cargo de la construcción.

Otra alternativa es que los residuos se lleven a otro lugar como destino final, y se plantea la posibilidad de trasladarlos al Estado de México.

Por lo pronto, la situación sigue sin resolverse y la basura continúa acumulándose. Gran problema.

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