Los viajes al espacio siempre han sido una fascinación para el ser humano. Desde tiempos ancestrales, el hombre ha soñado con lo que hay más allá de la Tierra y la Luna fue el foco de nuestra atención e imaginación.
Miles de historias y leyendas se escribieron en torno a nuestro satélite natural, y el propio maestro de la ciencia ficción y visionario Julio Verne inmortalizó su obra De la Tierra a la Luna, donde se narra un fantástico viaje en una cápsula disparada por un gigantesco cañón que logra que la nave sea atraída por la gravedad del satélite para rodearlo y regresar a la Tierra. ¿Les parece familiar? Pues algo parecido ocurrió con la misión Artemis II de la NASA.
Ahora, en pleno siglo XXI, se logró repetir la hazaña de que cuatro astronautas llegaran a la órbita de la Luna y, aunque no lograron descender al satélite como la misión Apolo hace más de 50 años, el acontecimiento llamó la atención del mundo entero.
Tratando de darle valor a la misión actual, se buscó ensalzar algunos otros logros, como fotografiar por primera vez el lado oscuro de la Luna, que era todo un misterio para la humanidad. Como valor extra, en la nave viajó la primera mujer en llegar tan lejos en el espacio y, de paso, se tiraron por la borda aquellas teorías conspiracionistas de que el ser humano nunca llegó a la Luna.
Pero, lejos de lo positivo que resultó la misión Artemis II y su espectacular regreso a la Tierra, transmitido en vivo, quedan en el aire otras realidades que, al menos en estos días de la aventura espacial, quedaron en el olvido de muchos.
Estados Unidos, que tanto presumió su avanzada tecnología capaz de llevar a cuatro astronautas a la Luna, también es capaz de destruir con esos mismos avances tecnológicos. Muchos olvidaron, al menos por un breve tiempo, la guerra en Medio Oriente, la destrucción con misiles y drones de casas y escuelas, la muerte de civiles y, sobre todo, de niños.
Y no es la primera vez que los viajes a la Luna se asocian como herramientas distractoras, pues ya ocurrió en los años setenta.
Occidente ha seguido el curso de la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán, donde ciudades como Teherán ya se encuentran en ruinas por los bombardeos.
Las promesas del presidente Trump de destruir a Irán no han cesado y el gasto militar ha puesto en jaque a la economía estadounidense, en un conflicto que no ha sido tan sencillo como parecía, y donde el fantasma de Vietnam vuelve a aparecer.
Ahora que los astronautas de la misión Artemis II ya están de regreso, millones de personas pueden volver a poner los pies en la Tierra y ocuparse de la triste realidad, que dista mucho de ser como en los libros de Julio Verne.
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