Álvaro Bardales

Un nuevo Código de Ética en tiempos de la Generación Z

La Generación Z, ya presente en el servicio público, aporta una mirada crítica, empática y global, y exige gobiernos más éticos, transparentes y coherentes.

Álvaro Bardales
21/11/2025 |00:42
Alvaro Bardales
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El Gobierno Federal publicó el Nuevo Código de Ética e Integridad para un Buen Gobierno, un instrumento que actualiza los lineamientos de conducta en un momento en que la Generación Z, jóvenes entre 20 y 30 años, ya presentes en el servicio público, comienza a influir en la cultura institucional, es un mensaje claro de que las instituciones deben alinearse a los valores contemporáneos que la ciudadanía exige.

El Código fortalece la definición de responsabilidades, amplía criterios sobre acoso y hostigamiento sexual, regula el conflicto de interés como falta grave, prohíbe el nepotismo con precisión y establece por primera vez lineamientos sobre el uso responsable de la inteligencia artificial, todo ello apunta a un objetivo esencial: recuperar y elevar los estándares de integridad en la función pública.

El servicio público opera hoy en un entorno más complejo que nunca, la expansión de herramientas digitales, el uso acelerado de la IA, el riesgo creciente del acoso virtual, las nuevas formas de interacción social, la multiplicidad de contrataciones y la constante exposición a información sensible exigen reglas claras y actualizadas.

Define 17 conductas específicas de acoso sexual, incluidas aquellas mediadas por tecnología digital o IA, obliga a las y los servidores públicos a actuar con integridad dentro y fuera del horario laboral, exige identificar y excusarse ante cualquier conflicto de interés.

Limita el uso de inteligencia artificial con datos sensibles y obliga a verificar la información generada por estas herramientas.

Son disposiciones que no existían con este nivel de detalle y que permitirán reducir riesgos en áreas donde antes había vacíos o zonas grises, este Código no busca limitar al servidor público, sino fortalecerlo y preparar a las instituciones para los tiempos actuales.

Quien cumple la ley, actúa con integridad, respeta los procesos y sirve con vocación no tendrá nada que temer, por el contrario, encontrará una guía clara que protege su actuar, respalda su imparcialidad y da legitimidad a cada decisión que toma.Un servicio público con reglas firmes ofrece mayor certeza a quienes trabajan en él; evita presiones indebidas; reduce la discrecionalidad; y genera confianza ciudadana en las instituciones, porque la confianza no se construye solo con resultados: se construye también con comportamiento ético.

Ahora bien, el Código es un paso importante, pero no suficiente por sí mismo, requiere capacitación, supervisión, denuncia efectiva y una cultura organizacional coherente, requiere que cada área incorpore estos criterios en su quehacer cotidiano, y sobre todo, que quienes integran el servicio público lo asuman como una herramienta que protege su función y dignifica su labor.

El servicio público mexicano vive una transformación profunda, las instituciones necesitan mayor integridad, claridad y responsabilidad, el nuevo Código de Ética no resuelve todo, pero sí representa un fundamento sólido para avanzar.La ciudadanía demanda servidores públicos comprometidos y gobiernos íntegros.

El Código es, en ese sentido, una inversión en transparencia, profesionalismo y confianza institucional.Y aquí entra un componente que no puede ignorarse: la Generación Z, que ya ocupa oficinas, ventanillas, áreas de análisis y espacios de decisión.Esta generación llega con características muy marcadas: Salud mental: es la generación con mayor propensión a reportar ansiedad, depresión y estrés.

La presión digital por aparentar éxito y felicidad genera tensión constante; Rechazo a la corrupción: cuestionan el status quo, detestan la hipocresía institucional y expresan frustración ante la impunidad; Conectividad digital: nativos digitales, pero expuestos a la sobrecarga informativa, a la inmediatez y a la baja tolerancia a la opacidad o la incoherencia.

En resumen, la Generación Z aporta una mirada global, empática y profundamente crítica del poder, utiliza las redes sociales para amplificar sus demandas y exigir un gobierno más ético, más transparente y más verdadero.El nuevo Código de Ética no solo regula conductas: responde a una generación que ya no acepta simulaciones, y ese, quizá, sea su mayor valor.

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