A dos años del triunfo electoral que dio origen al Segundo Piso de la Transformación, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que México decidió continuar por un camino donde no tengan cabida los privilegios, la corrupción ni la impunidad. Destacó que la honestidad, la transparencia y la rendición de cuentas constituyen principios fundamentales de la vida pública nacional.
La patria no se defiende únicamente en las fronteras; se defiende todos los días cuando se combate la corrupción, cuando se protege el dinero público, cuando se garantiza que los recursos lleguen a quienes más lo necesitan y cuando se construyen instituciones más honestas, transparentes y cercanas a la ciudadanía.
El combate a la corrupción no se limita a una declaración de principios. Hoy, se cuenta con instituciones que tienen responsabilidades específicas para prevenir, detectar y sancionar conductas indebidas en el ejercicio de los recursos públicos. La consolidación de una cultura de integridad requiere no solo voluntad política, también mecanismos efectivos de vigilancia, evaluación y sanción que permitan fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones.
La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno se consolida como la dependencia encargada de coordinar la política nacional en materia de integridad pública, control interno, transparencia y combate a la corrupción. Impulsa acciones orientadas a fortalecer la prevención, la detección y el combate a la corrupción e impunidad; desarrolla programas de fiscalización, evaluación y acompañamiento preventivo para que las instituciones públicas actúen bajo los principios de legalidad, eficiencia y honestidad.
La Auditoría Superior de la Federación representa uno de los pilares fundamentales de la fiscalización superior en México; se fortalecieron sus facultades para investigar presuntas faltas graves, ampliar la coordinación con entidades federativas y municipios, así como robustecer los mecanismos tecnológicos y de cooperación institucional para una fiscalización más eficaz.
En Hidalgo, estos esfuerzos nacionales encuentran eco en las acciones que encabeza el gobierno del estado a través de la Secretaría de Contraloría y las instancias que integran el Sistema Estatal Anticorrupción. La capacitación permanente de servidores públicos, el fortalecimiento de los mecanismos de control interno, la vigilancia de los procesos de contratación pública, las auditorías gubernamentales y la promoción de la participación ciudadana constituyen herramientas indispensables para garantizar que cada peso público sea ejercido con transparencia y responsabilidad.
La visión que impulsa el gobernador Julio Menchaca es clara: que no regrese el pasado; transformar la administración pública bajo principios de cercanía con la ciudadanía, combate frontal a la corrupción y rendición permanente de cuentas.
La labor coordinada entre los órganos de control, las instancias fiscalizadoras y los entes públicos adquiere una relevancia estratégica para consolidar gobiernos más íntegros y confiables.
La ruta está trazada, la lucha contra la corrupción es una tarea permanente. Requiere de instituciones sólidas, servidores públicos comprometidos y ciudadanía vigilante. Los avances impulsados desde el ámbito federal encuentran en Hidalgo una oportunidad para seguir con la construcción de una administración pública honesta, transparente y orientada al bienestar de la población.
No hay vuelta atrás, dos años después, la transformación tiene rumbo y el pueblo la respalda.
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