Álvaro Bardales

Hidalgo: a corregir la participación ciudadana

Hidalgo enfrenta la oportunidad de corregir la simulación en participación ciudadana y fortalecer el sistema anticorrupción. Sin cambios reales, podría repetirse el mismo problema

Álvaro Bardales
10/04/2026 |00:35
Alvaro Bardales
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En Hidalgo no hay margen para la simulación, no después de lo que ya ocurrió.

Durante años, la llamada “participación ciudadana” fue una fachada. El Sistema Estatal Anticorrupción no falló por accidente: se diseñó, toleró y operó para no ver, para no incomodar, no señalar, no actuar, y ese silencio tuvo costo: casi un centenar de denuncias, múltiples detenciones y un daño profundo a la confianza pública.

No fue un error técnico, fue una omisión estructural.

Hoy, con la convocatoria del Congreso para integrar la Comisión de Selección, se abre una oportunidad que no admite medias tintas: corregir de raíz un sistema que permitió que la corrupción avanzara sin resistencia real.

Porque hay que decirlo claro: el Comité de Participación Ciudadana que existió no representó a la ciudadanía, fue un órgano capturado, alineado, incapaz de ejercer presión institucional. No vigiló, no exigió, no incomodó, y cuando el sistema más necesitaba una voz independiente, lo que hubo fue silencio.

Ese modelo no puede repetirse. Al gobierno actual le quedan dos años y cinco meses, tiempo suficiente y, al mismo tiempo, el último para dejar cuentas en orden, para cerrar el ciclo sin el desorden, la simulación y la permisividad que marcaron el pasado reciente. Pero eso no ocurrirá por inercia. O se construyen contrapesos reales… o el sistema volverá a relajarse.

La Comisión de Selección tiene hoy una responsabilidad mayor: no elegir perfiles correctos en el papel, sino perfiles incorruptibles en la práctica. Ciudadanos que no lleguen a administrar el sistema, sino a tensarlo, que obliguen a la Auditoría, a la Contraloría, al Tribunal Administrativo, a la Fiscalía Anticorrupción, a los órganos de transparencia y al Poder Judicial a hacer lo que la ley manda: investigar, auditar, sancionar y hacer públicas sus decisiones.

Porque la corrupción no se combate con discursos, se combate con consecuencias.

Hidalgo no necesita ciudadanos decorativos, necesita ciudadanos que incomoden, que cuestionen expedientes, que sigan la ruta del dinero, que exijan resultados y que conviertan la transparencia en un instrumento de presión social.

La lección ya está escrita: cuando la vigilancia ciudadana se simula, la corrupción se organiza.

Por eso este momento no es administrativo, es definitorio: o el Sistema Estatal Anticorrupción se endereza de tajo, o volverá a ser parte del problema.

El registro cierra este 10 de abril de 2026. La designación será el 28 de abril.

No hay más tiempo, no hay pretextos, es ahora… o será lo mismo.

Ojos atentos, barrio seguro.

Hidalgo enfrenta la oportunidad de corregir la simulación en participación ciudadana y fortalecer el sistema anticorrupción. Sin cambios reales, podría repetirse el mismo problema.

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