México es por naturaleza un país que se caracteriza por la diversidad de su paisaje, la inmensa riqueza cultural, gastronómica e histórica que inundan cada una de sus comunidades, prueba de ello es la muestra ofrecida durante la 5 Edición del Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos, en dónde miles de personas pudieron disfrutar de un enorme recorrido que, inevitablemente, resultó en una invitación a iniciar la travesía por alguno de los 177 municipios que cuentan con este galardón.
Es por ello que este Tianguis cobra importancia, porque reconoce el enorme esfuerzo y talento de miles de personas que con profundo amor a su patria, trabajan incansablemente para impulsar la belleza de su lugar de origen, por lo que vale la pena recordar que entender al turismo como derecho humano es una pieza clave para que todas y todos tengamos la oportunidad de disfrutar de estos, y a la par, generar mejores condiciones de vida para sus habitantes.
Cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador propuso en 2019 generar un programa que garantizara tours turísticos gratuitos para personas de escasos recursos, la oposición en nuestro país no se cansó de desestimar esta iniciativa, dejando en claro que sus intereses siempre estarán de lado de los grandes empresarios que ven al turismo como una fuente de ingresos personales y no como una vía de transformación.
Pongamos ejemplos claros y al alcance local: el estado de Hidalgo cuenta con nueve Pueblos Mágicos que, tan solo en este año, han recibido a un millón 81 mil 81 personas y 599 mil 201 turistas. En este mismo periodo, estas localidades han permitido una derrama económica para el estado, por la actividad turística, de más de 519 millones de pesos.
Dicha derrama contribuye a la construcción de una economía circular en donde las y los propios habitantes forman parte; impulsan la oferta turística, potencializan la cultura y tradiciones, fortalecen el sentido de pertenencia e inhiben los índices de migración, pues a través de empresas locales se generan miles de empleos que favorecen a las familias originarias.
El primer Pueblo Mágico nació en Hidalgo: Huasca de Ocampo que, a lo largo de 22 años, se ha colocado como referente turístico y punta de lanza de este programa que pone en la mira nacional e internacional gracias al bagaje que el estado tiene para ofrecer a quienes buscan turismo de aventura, deporte extremo, o bien, de quienes prefieren de ambientes cálidos y para disfrutar con la familia.
Hoy el turismo nos demuestra que es una palanca para lograr cambios sustanciales, pues este tipo de encuentros llevan el objetivo de reconocer y preservar nuestras tradiciones, reconstruir el tejido social y realizar actividades que fomenten el cuidado al medio ambiente en entornos seguros. ¡Vamos por muchos Pueblos Mágicos más!