Alejandro Velázquez

Los amos de la nueva realidad

Alejandro Velázquez
06/04/2026 |02:26
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Durante años, el apellido Ellison habitó lejos del radar público. Larry Ellison era, para la mayoría, el magnate detrás de Oracle: inmensamente rico, influyente, pero distante del lenguaje cotidiano. Esa distancia se terminó hoy. Oracle comenzó despidos de miles de trabajadores mientras redirige recursos hacia infraestructura de inteligencia artificial y, al mismo tiempo, la órbita de esa familia avanza sobre un territorio más delicado: el de la atención, el entretenimiento y la información.

La operación que encendió las alarmas fue el acuerdo de Paramount Skydance para adquirir Warner Bros. Discovery en una transacción valuada en 110 mil millones de dólares. Si se concreta, bajo una misma constelación corporativa quedarían activos como CNN, CBS y HBO Max, además de una biblioteca gigantesca de contenidos. El problema no es el éxito empresarial, sino la concentración.

Cuando menos manos controlan más pantallas, más estudios y más redacciones, el pluralismo deja de descansar en una competencia real y empieza a depender de una élite más estrecha. La cultura no desaparece: se uniforma. La conversación pública no se cancela: se encauza.

A partir de ahí aparece un segundo riesgo: la erosión de la independencia editorial. Ya hay inquietud dentro de CNN ante posibles recortes y presiones políticas en la nueva etapa. Y ahí está lo más inquietante: la censura moderna rara vez entra gritando. Llega con lenguaje de eficiencia, con planes de reestructura, con la promesa de optimizar costos.

No hace falta dictar una orden explícita para alterar una cobertura; basta con que la redacción entienda qué tono conviene, qué conflicto incomoda y qué silencio será mejor premiado. Una sala de redacción puede seguir abierta y, sin embargo, empezar a encogerse por dentro.

Pero el rasgo más perturbador de este momento no está sólo en Hollywood ni en una cadena de noticias. Está en el cruce de poderes. Oracle participa también en la nueva estructura estadounidense de TikTok. Dicho sin eufemismos: la misma órbita empresarial puede acercarse a la nube donde corren los datos, a la plataforma que administra la atención y a los medios que organizan el relato público.

Ya no hablamos sólo de magnates mediáticos ni sólo de gigantes tecnológicos. Hablamos de una integración vertical del ecosistema informativo. Quien aloja, recomienda y transmite no necesita prohibir; le basta con jerarquizar.

Ese es el verdadero debate. No si los Ellison tienen derecho a crecer, sino si una democracia puede permitirse que la infraestructura digital, la circulación algorítmica y la mediación informativa terminen comprimidas en tan pocas manos.

Mientras casi Análisis sobre la concentración de poder en tecnología y medios, y sus posibles efectos en la información, la atención pública y la libertad de expresión. Nadie sabía quiénes eran, ellos han ido ocupando posiciones desde las cuales pueden saber cada vez más de todos nosotros y, sobre todo, influir cada vez más en lo que vemos primero. Cuando la nube y la noticia empiezan a obedecer al mismo circuito de poder, la libertad de expresión sigue viva en la ley, pero empieza a adelgazar en la realidad.

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