¿Sabe usted si lo vacunaron contra el sarampión?
El sarampión no volvió por sorpresa: volvió por grietas acumuladas. La campaña masiva puede apagar el incendio, pero la lección de largo plazo será otra: sin cobertura alta sostenida y sin un registro confiable de inmunización, el país seguirá alternando entre “control” y “rebrote”.
El sarampión —una enfermedad que por años parecía confinada a libros de historia sanitaria— reapareció con fuerza en México. Con corte de mediados de febrero, el país acumula 31 defunciones y un conteo de casos confirmados que distintos reportes sitúan entre 9 mil 820 y 10 mil 085. En Hidalgo, nueve. La diferencia no es menor, pero es esperable: los brotes se miden con cortes horarios y actualizaciones continuas. Lo constante es el tamaño del evento: México vive una crisis nacional con transmisión activa y expansión territorial.
El impacto se ve en dos planos. En el sanitario, el sarampión puede complicarse con neumonía o inflamación cerebral, sobre todo en bebés, personas inmunocomprometidas y no vacunadas. En el plano operativo, instituciones y centros de trabajo han reactivado protocolos: el INE, por ejemplo, envió a parte del personal a casa tras confirmar un caso en oficinas centrales y anunció vacunación interna para empleados con esquema incompleto.
El sarampión no es “una gripa fuerte”: es uno de los virus más contagiosos. La OMS señala que el virus puede seguir infeccioso hasta por dos horas en el aire o en superficies y que una persona enferma puede ocasionar hasta 18 infecciones secundarias.
México aplica vacuna contra el sarampión desde 1970. Décadas después, el país migró hacia esquemas combinados: en 1998 se sustituyó por la triple viral (SRP: sarampión, rubéola y parotiditis); y en 2000 se impulsó la doble viral (SR) para cerrar brechas en mayores sin antecedente vacunal o con esquema incompleto/desconocido.
Pero a la pregunta de “¿Puede convertirse en pandemia?” —pandemia se entiende como un evento totalmente nuevo, sin defensas y con disrupción global tipo COVID-19— hoy el escenario es distinto: existe vacuna eficaz y el manual de control está bien establecido.
Sin embargo, los datos señalan que, si la palabra se usa como “expansión multinacional sostenida”, ese fenómeno ya está ocurriendo: la OPS documenta un fuerte incremento regional en 2025 y arranque de 2026, y también reporta que, globalmente, en 2025 hubo cientos de miles de casos sospechosos y decenas de miles confirmados en múltiples regiones.
Mi pregunta es: ¿Recuerda o sabe usted si fue vacunado contra el sarampión o alguna otra enfermedad? ¿O le pueden informar sus padres?
En México ya existe una pieza central: la Cartilla Nacional de Salud, definida por autoridades como un documento personal y oficial para registrar acciones de prevención, incluida la vacunación. ¿Usted la tiene o tiene la de sus hijos?
En términos prácticos, el sector salud ha señalado que, si no tienes certeza de tu esquema, acude a informarte donde pueden orientar según edad, antecedente y riesgo.
Lo cierto es que… estamos ante un nuevo modelo de contagio, lo mejor es el refuerzo de la vacunación, principalmente entre los menores de edad. Y esto da para mucho más. Pendientes.
Nos encontramos el próximo jueves en otro #LoCiertoEsQue
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