Aida Suárez

Rechazada la Reforma Electoral

La reforma electoral propuesta enfrenta baja viabilidad jurídica y política, y solo funciona como narrativa rumbo al 2027, mientras el Plan B toma fuerza

Aida Suárez
12/03/2026 |00:26
Aida Suárez
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La Reforma Electoral se podría analizar en tres planos: jurídico, político y electoral, y, por supuesto, rumbo al 2027. Jurídicamente, sí existe una ruta; políticamente, hoy no hay mayoría confiable; electoralmente, puede rendir como bandera narrativa, pero no como reforma integral inmediata.

La parte dura de la iniciativa requiere el procedimiento reforzado del artículo 135 constitucional, que señala que se necesita el voto de dos terceras partes de los presentes en el Congreso de la Unión y la aprobación de la mayoría de las legislaturas estatales y de la Ciudad de México. En el plano jurídico, esto es bajo para una reforma constitucional integral.

En el escenario político, la viabilidad es baja. En la Cámara de Diputados, Morena arrancó la LXVI Legislatura con 257 curules, y su bloque con PVEM y PT sumaba 364, suficiente para reformas constitucionales solo si hay disciplina total. Justamente eso es lo que falta. Ayer se mostró que PT y PVEM votaron en contra en comisiones y llegaron al pleno diciendo que no. Por tanto, la sesión no tuvo los votos necesarios, lo que refleja la disputa entre Morena y sus aliados en este sexenio.

En el veredicto político: tiene baja viabilidad para aprobarse como está y media solo si el Ejecutivo la recorta, negocia compensaciones o la divide por etapas. El escenario electoral rumbo al 2027 es útil como narrativa, pero riesgoso como pleito legislativo total. Parece que, rumbo al 2027, la reforma tiene valor, aunque los especialistas la ven como una “batalla legislativa integral en este momento”.

La batalla sigue entre los partidos políticos que se preparan para el proceso electoral. Por el momento, no alcanza la mayoría calificada esta propuesta hecha por el Ejecutivo.

Primera reforma electoral, ya no irá a la Cámara de Senadores

Lo cierto es que parece que entrará el Plan B para la reforma en materia electoral. Como reforma constitucional integral es poco viable. Como instrumento político-electoral rumbo a 2027, sirve como narrativa, pero no conviene convertirla en una prueba de fuerza perdida.

Nos encontramos el próximo jueves en otro #LoCiertoEsQue.

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