El llamado Primer Acuerdo de Colaboración Voluntaria entre el gobierno de México y plataformas como Google, Meta y TikTok sí es un hecho relevante, no porque resuelva por sí mismo la violencia digital contra las mujeres, sino porque reconoce oficialmente que este problema ya no puede tratarse como un asunto privado entre usuarias y empresas.
El acuerdo, presentado el 11 de marzo de 2026, articula acciones de prevención y atención entre el Estado y las plataformas, y por eso tiene valor institucional y simbólico.
Su principal ventaja es que puede traducirse en rutas más claras de denuncia, atención y retiro de contenido en un contexto donde el problema es masivo. Tenemos cifras: el Inegi reportó que en 2024 el 21 por ciento de la población usuaria de internet vivió alguna situación de ciberacoso, equivalente a 18.9 millones de personas, y que entre las mujeres la prevalencia fue de 22.2 por ciento. Eso vuelve políticamente pertinente cualquier mecanismo que reduzca tiempos de respuesta y mejore la coordinación con autoridades y plataformas.
Pero también hay que decirlo con claridad: su debilidad está en su propia naturaleza. Es un acuerdo “voluntario”. Eso significa que tiene valor de coordinación, presión pública y compromiso político, pero no sustituye la ley ni garantiza por sí solo cumplimiento efectivo. Su trascendencia real dependerá de si produce resultados medibles: menos impunidad digital, más retiros oportunos de contenido y mejores canales de protección para las víctimas.
Sin embargo, es preocupante que X no haya firmado, ya que argumentó que no tiene oficinas en México; la propia Secretaría de las Mujeres subrayó que es una de las redes donde más se expresa este odio y esta violencia. Por eso, su negativa proyecta una imagen de distancia frente a un esfuerzo mínimo de corresponsabilidad pública. Esa es la verdadera resonancia del caso: no solo quién firmó, sino quién decidió no sentarse a la mesa.
Y aun así, la ausencia de X no cancela el valor del acuerdo. Meta, según el Inegi, es clave porque en 2024 Facebook fue el medio digital donde 43.6 por ciento de las mujeres víctimas de ciberacoso dijeron haber sufrido esas agresiones. Es decir, que X quede fuera es políticamente grave, pero la participación de otras plataformas con gran peso sí puede tener efectos prácticos importantes. También participan Google y TikTok.
La organización Artículo 19 señala que “debe haber análisis de cómo se están dando las prácticas violentas, quiénes y por qué; hacer campañas de sensibilización para saber cuáles son los derechos de las mujeres al usar las plataformas.”
Y dice que “No sólo es restringir las cuentas por amenazas. No debería ser la única medida de protección”, incluso por cómo se violenta en redes sociales desde las “Mañaneras”.
Por su parte, Cimac Noticias menciona que “el convenio que firmó el gobierno y plataformas digitales busca que las empresas mejoren sus protocolos para retirar contenidos que vulneren a las mujeres, agilicen la atención a denuncias y fortalezcan la prevención desde sus plataformas.”
Lo cierto es que… este acuerdo no es la solución definitiva, pero sí un primer termómetro de voluntad política y responsabilidad empresarial. Su éxito no se medirá por la ceremonia de firma, sino por la rapidez con que proteja a las mujeres cuando la violencia digital ocurra.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL HIDALGO ya está en WhatsApp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.























