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A 16 años de que el Gobierno de Hidalgo adquirió los terrenos para construir una refinería fallida, el predio de 683 hectáreas —que en algunos puntos cuenta con barda perimetral— podría ser utilizado en la construcción del Parque Ecológico y de Reciclaje de Hidalgo (PERH). La consulta será el próximo 14 de diciembre y la ciudadanía de tres municipios decidirá sobre su instalación.
Las pláticas por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) federal se mantienen con la población en las localidades y en las tres cabeceras municipales de una de las zonas más contaminadas del país. La resistencia de algunos sectores no se hizo esperar y se presenta por la falta de confianza hacia las autoridades, así como por la idea de que se tratará de un basurero y no de un sitio de reciclaje industrializado.
De acuerdo con la Subsecretaría de Desarrollo Sostenible y Economía Circular, el PERH será único en el país y cuenta con cooperación internacional. La inversión estimada en la primera etapa es de mil 300 millones de pesos y consideran hasta 60 hectáreas en al menos seis meses: 20 para el centro de reciclaje y 40 para un parque ecológico.

Desde octubre pasado, ya con un proyecto definido que fue presentado al Gobierno de Hidalgo, se dio a conocer que la propuesta es utilizar 250 hectáreas para el reuso de residuos y hasta 150 para un parque ecológico.
El proyecto planteado por el gobierno federal se presentó a la población de distintas comunidades, sobre todo las cercanas al predio que se ubican en Atitalaquia y Tlaxcoapan. Sin embargo, prevalece la resistencia por las experiencias anteriores derivadas de un fallido proyecto de refinería, la entonces denominada Bicentenario, y el temor a tener un basurero ahora cercano a sus viviendas.
La historia de los terrenos de la fallida Refinería Bicentenario
En marzo de 2008, el gobierno federal panista anunció que buscaba el terreno para edificar una refinería que se llamaría Bicentenario. La inversión estimada era de 12 mil millones de dólares. Entidades como Guanajuato e Hidalgo levantaron la mano para ser la sede; se requería disponibilidad de terreno e infraestructura suficiente para la instalación.
El predio que logró comprar el Gobierno de Hidalgo, entonces encabezado por Miguel Ángel Osorio Chong, fue de 683 hectáreas ejidales que se integran por territorio de los municipios de Atitalaquia y Tlaxcoapan principalmente, y de Tula. Se adquirió una deuda de mil 500 millones de pesos con el Banco Nacional de México (Banamex) para poder comprar la tierra.

En el año 2009, se generó una gran expectativa para la población de la región. Los 520 ejidatarios que aceptaron vender sus parcelas de cultivo —de las cuales vivían— adquirieron camiones de volteo, retroexcavadoras y maquinaria que trabajarían durante la construcción de la Refinería Bicentenario y las vías de urbanización. Algunos otros cambiaron de sector económico hacia el comercio.
El 18 de agosto de ese año, Jesús Reyes Heroles, entonces director de Petróleos Mexicanos, anunció que la región de Tula, Hidalgo, sería la sede, pues se trataba de proveer de gasolinas a la zona metropolitana del Valle de México.
Se acordó con los ejidatarios que, de aceptar vender, sus hijos tendrían preferencia en la contratación de personal afiliado a Petróleos Mexicanos, pues en los municipios aledaños hay algunos que laboran en la Refinería Miguel Hidalgo (instalada en Atitalaquia), aunque la mayoría de trabajadores de planta y de confianza procede del Estado de México y otras entidades.
Por años se mantuvo la idea de que se continuaría la construcción, pero en cinco años solo se construyó una barda perimetral con un escandaloso costo de 500 millones de pesos.
En 2014, cinco años después, Juan José Suárez Coppel, entonces directivo de Pemex, informó la cancelación oficial del proyecto para reconfigurar la Refinería Miguel Hidalgo. El gobierno federal se limitó a absorber la deuda contraída por la entidad; aunque para entonces ya se habían pagado 613 mil 311 millones de pesos de intereses.
Justicia ambiental para la región
Más de una década y media después, la ciudadanía que en su momento aceptó vender tierras a bajo costo, y quienes viven en las zonas cercanas, a mediados de diciembre tendrá que responder en una consulta ciudadana si está de acuerdo en que se instale el proyecto federal impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum y la Semarnat, denominado Parque Ecológico y de Reciclaje, que albergará empresas dedicadas al sector.
A decir del doctor Germán Ruíz Méndez, director general de Fomento y Desempeño Urbano Ambiental Sostenible de la Semarnat, el PERH es pieza clave del modelo nacional República Basura Cero.
Ante industriales de la zona de Atitalaquia, explicó que “no será un basurero ni un relleno sanitario, tampoco funcionará como incinerador ni recibirá residuos de otros estados”. En cambio, permitirá el reciclaje de residuos, impulsará la creación de empleos formales y fortalecerá las cadenas de valor locales.
Asimismo, recalcó que es un proyecto de Hidalgo y para Hidalgo, por lo que no recibirá residuos de otros estados.
Con este proyecto, el Gobierno de México y el Gobierno de Hidalgo aseguran que mantienen un compromiso con la remediación ambiental, el desarrollo sostenible y la generación de oportunidades económicas para Hidalgo y la región.

Cabe recordar que el 3 de febrero de 2022, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la construcción de la clínica familiar del IMSS y del Hospital General de Zona de Tula, de 144 camas, que sustituirá al perdido por las inundaciones de septiembre de 2021.
A este 2025, la obra tiene ya un avance superior al 60 por ciento y para el siguiente año tiene un presupuesto de 652 millones de pesos, pues ya está en las últimas etapas de construcción.
A los interesados en el tema se les explicó que las instalaciones dedicadas al reciclaje no estarán cerca del Hospital General de Zona de Tula, pues estará de por medio el Parque Ecológico.
Mientras las reuniones se mantienen con todos los sectores poblacionales —que van desde activistas, ejidatarios e industriales hasta integrantes de los ayuntamientos—, se informó que el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo será el encargado de llevar a cabo la consulta ciudadana el próximo 14 de diciembre en los tres municipios: Tlaxcoapan, Atitalaquia y Tula.
En 2020, la población registrada en estos municipios era de 28 mil 626 personas en Tlaxcoapan; 31 mil 525 habitantes en Atitalaquia; mientras que en Tula eran 115 mil 107 personas.

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