Los planes de formar una familia y construir un patrimonio son algunos de los proyectos truncados que se expusieron durante el inicio de la individualización de sanciones y reparación del daño, en el caso del feminicidio, aborto forzado y homicidio doloso, ocurrido en julio de 2024, en Santiago Tulantepec.
Con el dolor reflejado en los ojos y la impotencia en la voz, las madres de Daniela, Josselyn y Guadalupe, comparecieron en los juzgados de Tulancingo, donde expusieron las secuelas de los hechos.
Su anhelo por ver a sus hijas formar una familia, generar un patrimonio y construir un futuro quedó inconcluso, así lo expusieron en el inicio de la audiencia.
En su comparecencia ante el tribunal, Balbina Garrido y Mónica Sepúlveda, madres de las víctimas, manifestaron el dolor y la ausencia por los proyectos de vida que les fueron arrebatados a Guadalupe, Josselyn y Daniela, la noche del 30 de julio de 2024, en Santiago Tulantepec.
La pasada tarde del miércoles 21 de octubre, con una sala que rebasó el límite de asistencia en los Juzgados Penales de Control, Juicio Oral y Ejecución de Tulancingo, Mónica ingresó a paso lento apoyada de un bastón; Balbina y Marcial sosteniéndose uno al otro, acompañados de los asesores jurídicos.
La primera en presentar testimonio fue Mónica Sepúlveda, madre de Viviana Daniela García Sepúlveda, quien por primera ocasión participa en el proceso debido a que radica en Tijuana, Baja California; ante el tribunal, manifestó que los sucesos han sido devastadores, “no solo mataron a mi hija, mataron a mi familia y a mí, me mataron en vida”.
Dirigida únicamente hacia los jueces, expuso que los tres sentenciados truncaron las expectativas de vida de Daniela, quien planeaba continuar sus estudios en Medicina; “ella deseaba ser cirujana urgencióloga y dejarle un patrimonio a su hija”, asimismo, al ser cuestionada por las afectaciones tras la pérdida, afirmó que han requerido acompañamiento psicológico y médico.
En su turno, Balbina Garrido, madre de Guadalupe y Josselyn, describió la muerte de sus hijas como “la pesadilla de mi vida, el horror más grande. Quedamos devastados, sin entender por qué con tanta saña les arrebataron la posibilidad de vivir y continuar sus proyectos de vida”.
De acuerdo con Balbina, Josselyn trabajaba para adquirir una casa y deseaba formar una familia; para Guadalupe su plan de vida se enfocaba en ofrecer un hogar a su hijo, en el proceso concluir sus estudios universitarios, y junto a su hermana acompañar a sus padres en su vejez.
Los testimonios dejaron de manifiesto las adversidades que enfrentan tras la pérdida abrupta de la vida de sus hijas, que además de lo emocional, físico, impactó en lo económico y social ambas las familias.
La asesoría jurídica de las víctimas solicitó al tribunal la pena máxima a las tres personas sentenciadas, además de la multa correspondiente y la reparación integral del daño, conforme a lo establecido en la Ley General de Víctimas.
En tanto, la representación legal de los sentenciados solicitó benevolencia al momento de determinar las penas de prisión; en tanto, el señalado como partícipe inductor solicitó que se imponga la pena mínima, considerando el objetivo de reinserción social contemplado en el sistema penal.
El próximo 28 de octubre, a las 17 horas, se dará continuación a la audiencia con el testimonio de dos víctimas indirectas en los Juzgados Penales de Control, Juicio Oral y Ejecución de Tulancingo.
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