Este jueves se llevó a cabo una mesa de trabajo con integrantes de la Central Mexicana de Alcohólicos Anónimos en el municipio de Tulancingo, con el objetivo de fortalecer la prevención, el acompañamiento y la atención integral en materia de salud mental y atención al consumo de sustancias psicoactivas.

El encuentro reunió a autoridades municipales, especialistas en psicología y medicina, así como representantes de organizaciones civiles, quienes coincidieron en la urgencia de atender el fenómeno de las adicciones desde un enfoque profesional, científico y humano.

Durante la apertura, se destacó que la salud mental debe asumirse como un derecho humano fundamental. Se recordó que, a nivel mundial, alrededor de 300 millones de personas padecen depresión, mientras que en México la cifra ronda los 15 millones de personas con algún trastorno emocional.

En el estado de Hidalgo se estiman cerca de cuatro mil personas enfrentan enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad, que pueden llegar al riesgo latente de suicidio.

En Tulancingo, aproximadamente el 4 por ciento de la población presenta algún tipo de padecimiento relacionado con la salud mental, una cifra que, aunque pueda parecer moderada, representa un desafío significativo para las políticas públicas locales.

En materia de consumo de alcohol, de acuerdo con datos del Centro de Integración Juvenil en Hidalgo y del sector Salud, recabados por Andrés de la Riva Larios, regidor presidente de la Comisión de Salud del gobierno municipal, Tulancingo ha alcanzado niveles de atención, especialmente entre los jóvenes,

Se estima que “26 mil jóvenes de entre 12 y 49 años han consumido alcohol y alguna otra droga como cristal y marihuana, y al menos 15 mil personas han sido identificadas como enfermas debido a su alto grado de consumo de alcohol”, dijo.

En la mesa de trabajo “Conceptos básicos del consumo de alcohol y otras drogas”, impartida por especialistas en movilización comunitaria, explicaron que una droga o sustancia psicoactiva es aquella que afecta directamente al sistema nervioso central, compuesto por el cerebro y la médula espinal.

“Estas sustancias modifican pensamientos, emociones y comportamientos, y se clasifican en tres grandes grupos: depresoras (como alcohol, marihuana y ansiolíticos), estimulantes (como nicotina, cocaína y metanfetaminas) y alucinógenas (como LSD y hongos)”.

Entre los factores de riesgo se mencionaron el aislamiento, la depresión, la violencia familiar, la comunicación deficiente en el hogar, el consumo por parte de los padres, así como la disponibilidad y accesibilidad de las sustancias. En contraste, los factores de protección incluyen una actitud positiva, proyectos de vida claros, autocontrol, comunicación asertiva en la familia y entornos comunitarios saludables.

El encuentro concluyó con un llamado a la corresponsabilidad social, destacando que la información basada en evidencia, el acompañamiento profesional y el fortalecimiento del tejido familiar son pilares fundamentales para enfrentar el desafío de las adicciones en Tulancingo y la región.

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