La violencia familiar se ubicó como el delito con mayor número de registros en Pachuca de Soto durante los primeros siete meses del año, de acuerdo con el reporte de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Entre enero y julio se contabilizaron 854 registros por violencia familiar en la capital hidalguense, cifra que superó a delitos como fraude, amenazas y daño a la propiedad.
El comportamiento mensual muestra un incremento durante los primeros meses del año, con el punto más alto en mayo, cuando se registraron 150 casos. En enero fueron 105 registros; en febrero, 104; marzo cerró con 119; abril con 128; junio con 137 y julio con 111.
Gloria Contreras Jiménez, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), señaló que las cifras deben analizarse considerando que no todos los hechos de violencia familiar llegan a convertirse en una denuncia formal y que existen manifestaciones de violencia que todavía no son identificadas como tales.
“La violencia familiar no solamente sigue siendo parte del día a día, sino que continúa siendo normalizada”, expresó en entrevista con El Universal Hidalgo.
Contreras Jiménez indicó que también existen casos de violencia psicológica, económica, patrimonial y sexual que no necesariamente son reportados, debido, entre otros factores, a que algunas personas no identifican esas conductas como ejercicios de violencia.
Después de la violencia familiar, el fraude aparece como uno de los delitos con mayor incidencia en Pachuca, con 593 registros acumulados durante el mismo periodo. Los meses con más reportes fueron marzo, con 97, y julio, con 82.
En tercer lugar se encuentra el delito de amenazas, que sumó 472 registros entre enero y julio. Este ilícito presentó un comportamiento variable, aunque alcanzó sus mayores cifras en marzo, con 77 casos, y julio, con 79.
El reporte también contabiliza 451 registros por daño a la propiedad, con una disminución respecto al inicio del año: pasó de 79 casos en enero a 44 en abril, aunque posteriormente registró 68 en mayo y cerró julio con 60.
En cuanto a lesiones dolosas, se contabilizaron 380 registros, mientras que los otros robos sin violencia sumaron 308 y el robo a negocio sin violencia alcanzó 225 durante el periodo analizado.
La investigadora señaló que el incremento de los registros también puede estar relacionado con un mayor reconocimiento de las distintas formas de violencia y con el acceso a información sobre los mecanismos de apoyo disponibles, pero claró que una llamada al 911 no necesariamente se traduce en una denuncia, debido a factores como la dependencia económica y emocional.
“Lo que se están reportando son ejercicios de violencia ya graves, pero hay otros ejercicios de violencia que todavía no se están logrando denunciar”, explicó.
Contreras Jiménez consideró que las políticas públicas no deben concentrarse únicamente en la atención de los casos una vez que ocurren, sino también fortalecer las acciones de prevención, capacitación y sensibilización de quienes tienen el primer contacto con las víctimas.
En este sentido, planteó fortalecer la capacitación de policías, ministerios públicos y otras instancias encargadas de la atención, además de ampliar la cobertura de los centros de atención temprana, pues indicó que los procesos deben facilitar que las víctimas puedan continuar con un proceso jurídico y recibir acompañamiento adecuado por parte de las instituciones.
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