Un tigrillo de apenas cuatro meses de edad llegó a Pachuca como parte de un esfuerzo coordinado entre centros de rescate de fauna silvestre. El ejemplar, llamado Itzan, fue trasladado desde la UMA Selva Teenek Ecopark, en Ciudad Valles, San Luis Potosí, para integrarse a un proceso especializado de rehabilitación.
En la Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de la capital hidalguense, el pequeño felino será sometido durante aproximadamente cinco meses a un esquema de entrenamiento en biosimuladores, diseñado para fortalecer sus habilidades de supervivencia antes de ser liberado en su entorno natural, en la región de la Huasteca potosina.
Este tipo de programas busca evitar la dependencia humana y preparar a los ejemplares para enfrentar condiciones reales en libertad. De acuerdo con especialistas, el modelo ha dado resultados positivos, pues ya ha permitido la reintegración de otros felinos, entre ellos tigrillos y un yaguarundí.
La llegada de Itzan también marca un precedente en la colaboración entre centros de rescate del país, al tratarse de una coordinación formal para fortalecer la protección de especies en riesgo.
El tigrillo, considerado el felino más pequeño de México, enfrenta amenazas constantes en su hábitat, lo que lo mantiene en peligro de extinción. Por ello, su rehabilitación y eventual liberación representan un paso importante en los esfuerzos por preservar la biodiversidad.
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