Las obras del tren AIFA-Pachuca han incrementado la actividad económica en Mineral de la Reforma, donde la llegada de trabajadores para la construcción ha generado mayor movimiento en negocios de comida y viviendas en renta, de acuerdo con comerciantes de la colonia Las Águilas.
Entre recipientes de plástico, jitomates, cebolla, salsas y paquetes de alimentos acomodados en pequeños estantes, Constantina Ángela Torres prepara las quesadillas que durante 16 años le han permitido ganarse la vida en la avenida Camino a Pozos de Téllez, en la colonia Las Águilas. Su puesto, Antojitos La Vía, se encuentra a escasos metros de donde avanzan las obras por las que pasará el nuevo tren.
En entrevista con El Universal Hidalgo, Constantina señaló que el movimiento de trabajadores ha cambiado la actividad cotidiana de la zona. Algunos rentan viviendas en los alrededores y otros consumen alimentos en los negocios que ya existían, mientras nuevos establecimientos de comida han comenzado a aparecer donde antes no los había.
De acuerdo con comerciantes de la zona, con el inicio de las obras surgieron ocho nuevos negocios de comida en Las Águilas, atraídos por la presencia de trabajadores que diariamente acuden a la zona donde se construye la infraestructura ferroviaria.
La comerciante celebra que ese movimiento se refleja directamente en sus ventas y, aunque no todos los trabajadores compran en su puesto, pues algunos prefieren comida corrida, reconoce que desde que comenzaron los trabajos sus ingresos mejoraron.
Constantina Ángela Torres señala que todos los días observa cómo la construcción modifica el paisaje de la colonia mientras continúa detrás de su pequeño mostrador. La tierra ha sido removida para abrir paso a la infraestructura ferroviaria y, a un metro de su negocio, las estructuras comienzan a cambiar la imagen cotidiana de la zona.
Mientras prepara dos quesadillas, una de champiñones y otra de bistec con nopales, Constantina reconoce que las obras también han representado una oportunidad para quienes viven en los alrededores.
“Las obras traen beneficios. El trabajo trae beneficios”, afirmó.
De acuerdo con el último corte del gobierno federal, las obras del tren AIFA-Pachuca presentan un avance de 35 por ciento. Mientras la infraestructura ferroviaria continúa tomando forma en Mineral de la Reforma, el movimiento generado por los trabajos ya comienza a reflejarse en la actividad cotidiana de las zonas cercanas al proyecto.
El presidente municipal de Mineral de la Reforma, Eduardo Medécigo Rubio, consideró que el tren AIFA-Pachuca representará un impulso histórico para el desarrollo de la región y destacó el avance de los trabajos.
Anteriormente, Medécigo Rubio indicó que además de la infraestructura ferroviaria, se prevén obras complementarias y entre ellas se encuentra la prolongación del tramo de Los Tuzos hacia la carretera a Ciudad Sahagún, con una ampliación a cuatro carriles, la incorporación de una ciclovía hasta la estación, mejoras en calles, jardines y parques, así como la instalación de drenes pluviales en Palma Gorda. También se contemplan nuevas salidas viales para atender el incremento del tráfico que se espera con la operación del tren.
Actualmente Constantina se encuentra entre dos paredes, como ella misma dice: el mismo tren que hoy le lleva clientes podría obligarla a abandonar el lugar donde ha vendido durante 16 años.
El paisaje que conoció cuando llegó ha comenzado a desaparecer. La tierra removida, las estructuras de la obra y el movimiento constante de los trabajadores rodean ahora el pequeño puesto donde prepara sus alimentos. Constantina observa ese cambio con una preocupación que antes no existía: no sabe dónde estará su negocio cuando el tren esté terminado.
“Yo creo que sí me van a quitar”, dijo la comerciante.
Su negocio se encuentra prácticamente pegado a la zona por donde pasará el tren; solo hay un árbol de pirul en medio de ella y las grandes estructuras de concreto. Por ahora continúa trabajando mientras avanzan las obras, pero sabe que su puesto no podrá permanecer en el mismo sitio, pues cuando concluya la construcción el espacio tendrá que quedar libre por tratarse de vía pública.
“Yo ahorita estoy consciente de que voy a estar aquí en lo que están trabajando. Pero cuando ya esté todo, esto es calle, entonces yo me tengo que quitar en algún momento”, relató.
Contó que la presidencia municipal ya le pidió que buscara un sitio para reubicarse y, debido a los años que lleva dedicada a esta actividad, se respetaría su trabajo. El problema es que los espacios que ha encontrado no terminan de convencerla.
Uno de los lugares que le señalaron está frente a su actual negocio, pero pertenece a un particular. Otro espacio que consideró ocupar tiene registros de drenaje abiertos y acumulación de basura.
Constantina llegó cuando no existía ningún proyecto que le hiciera pensar que algún día tendría que mover su negocio. Durante todo este tiempo, el puesto se convirtió en su única fuente de sustento.
“Nunca pensé que fueran a remodelar la vía o que fueran a hacer algún proyecto”, recuerda.
Hoy, detrás de su mostrador, continúa preparando las quesadillas que vende en 25 pesos. Los recipientes con ingredientes permanecen acomodados alrededor de ella en el local que mide apenas dos metros por 60 centímetros, de donde Constantina ha sostenido a su familia durante años.
Actualmente, explica, de los ingresos del negocio depende ella y también ayuda a su hija y a su nieta.
Constantina no pide que el proyecto se detenga. Su preocupación es encontrar un espacio donde pueda continuar con el oficio. Incluso piensa que la futura estación podría representar una oportunidad.
La comerciante espera que las autoridades puedan darle un lugar cerca de la estación o incluso dentro de ella, en caso de que se habiliten espacios para la venta de alimentos y otros productos.
“Queremos ver si nos dan chance de entrar allá. Ahora sí que la entrada, que nos den un lugar por ahí donde nos podamos acomodar. Para que sigamos trabajando”, solicita.
La posibilidad de que Constantina continúe cerca de la futura terminal cobra relevancia debido a que el proyecto arquitectónico de la estación Pachuca contempla espacios comerciales que podrían concentrar parte de la actividad económica generada por la llegada del tren.
De acuerdo con el plano de distribución de la terminal, la estación tendrá una superficie total de 8 mil 925.05 metros cuadrados y dentro del área pública se contemplan 10 locales comerciales, con superficies de aproximadamente 16 a 39 metros cuadrados, además de una cafetería o restaurante de 106.25 metros cuadrados.
El proyecto también contempla sala de espera, taquillas, paquetería y mensajería, lactancia, primeros auxilios, cajeros, servicios sanitarios, área de objetos perdidos, servicio de taxis y autobuses, estacionamiento público, plaza cívica, juegos infantiles y biblioteca.
La estación contará además con mil 840 metros cuadrados de andenes y 847 metros cuadrados de áreas verdes y jardinería, así como espacios administrativos y operativos para el funcionamiento de la terminal.
Por ahora, no se ha definido si alguno de los locales comerciales será destinado a los vendedores que actualmente se encuentran en las zonas intervenidas por las obras. Sin embargo, para Constantina representan una posibilidad de continuar con una actividad que ha realizado durante 16 años.
A lo largo de toda la vía, más de 10 mil trabajadores se mantienen activos en al menos 10 frentes, pues la obra debe estar lista para 2027.
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