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Mientras la mayoría de la ciudad apenas comienza su rutina, Francisca Basilio de la Cruz ya está en las calles. Su lugar de trabajo no tiene paredes ni escritorio: es el asfalto, los camellones, las alcantarillas y los drenes que cada día requieren mantenimiento.
Con una pala, un bieldo y una carretilla como herramientas principales, Francisca —a quien sus compañeros llaman cariñosamente “Panchita”— lleva 18 años formando parte de las brigadas encargadas de mantener limpias y funcionales las vialidades del estado. Actualmente integra la Unidad de Mejoramiento de Vialidades Urbanas de la Secretaría de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible.
Junto con una cuadrilla de 10 trabajadores, sale diariamente a recorrer distintas zonas de la ciudad para retirar basura, limpiar áreas verdes y desazolvar alcantarillas. Se trata de una labor constante que muchas veces pasa desapercibida para quienes circulan por las avenidas.
Una labor que pocos ven
En el camino, los brigadistas se encuentran con todo tipo de desechos abandonados en la vía pública: desde botellas y llantas hasta colchones, electrodomésticos o animales muertos. A esto se suman, en ocasiones, comentarios despectivos o burlas de transeúntes que desconocen la exigencia física del trabajo.
A pesar de ello, Francisca asegura que también hay momentos que compensan el esfuerzo. En ocasiones, niños que la observan trabajar se acercan y dicen que quieren ser como ella. “Hay pequeños que dicen: ‘Yo quiero ser barredora’, y eso me da mucha satisfacción”, comentó.

Sus compañeros la describen como una mujer activa, solidaria y siempre dispuesta a ayudar. Con el paso del tiempo ha asumido responsabilidades dentro del grupo, coordinando tareas y apoyando a quienes se integran a las brigadas, especialmente en jornadas que se realizan bajo el sol intenso o durante la temporada de lluvias.
Más que limpiar calles
Las labores implican un esfuerzo físico considerable: retirar basura pesada, limpiar drenes y permanecer varias horas al aire libre. Para Francisca, sin embargo, el trabajo tiene un significado más profundo que la simple limpieza.
“También es parte de un cambio al que contribuimos. No solo es decir que algo se transformó, sino reconocer que uno también fue parte de ello”, explicó.

El trabajo de estas brigadas forma parte de las acciones de mantenimiento urbano que buscan mantener en condiciones adecuadas los espacios públicos, prevenir inundaciones y reducir riesgos sanitarios derivados de la acumulación de residuos.
Francisca también destaca que en los últimos años han mejorado las condiciones laborales para quienes realizan estas tareas. Tras años de contratos temporales, ahora cuentan con mayor estabilidad en el empleo, además de mejores prestaciones.
“Antes firmábamos contrato tras contrato. Ahora somos personal de confianza y eso para nosotros es un gran logro”, señaló.
Aunque su presencia puede pasar inadvertida entre el movimiento cotidiano de la ciudad, la labor de Francisca Basilio de la Cruz es clave para mantener limpias las calles y evitar problemas mayores como inundaciones o focos de infección. Su historia recuerda que el funcionamiento de una ciudad también depende de quienes, día a día, se encargan de cuidar sus espacios públicos.
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