La desaparición de la activista transgénero África Ivette Sánchez Sánchez encendió las alertas entre colectivos y promotores sociales en Hidalgo, quienes iniciaron una campaña en redes sociales para dar con su paradero, al tiempo que denuncian que previamente fue víctima de una agresión física.
De acuerdo con testimonios cercanos, la última vez que se le vio fue el 29 de septiembre de 2025, en Pachuca, luego de querer gestionar apoyos con los que buscaba poner en marcha su proyecto comunitario “Voces sin silencio”. Ese mismo día, aseguran, fue golpeada.
Tras perder contacto con ella, se presentó una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del estado, mientras que en redes sociales comenzó a difundirse su ficha de búsqueda.
En ella se detalla que, al momento de su desaparición, vestía pants verde, chamarra rompevientos y tenis. Como señas particulares, tiene tatuajes en el antebrazo izquierdo, un ave en el pecho del lado izquierdo y cicatrices quirúrgicas en ambas mamas y en la parte inferior de la nariz.
Organizaciones como Servicios de Inclusión Integral y personas cercanas han intensificado las acciones para exigir su localización con vida. A través de mensajes difundidos en plataformas digitales, expresaron indignación por el caso y advierten que no permitirán que se diluya en el silencio.
“Hay rabia, hay dolor, hay un grito que no se va a apagar”, compartieron allegados, quienes insisten en que la desaparición no solo arrebató a una persona, sino que golpea directamente a una comunidad que ya enfrenta múltiples violencias.
África Ivette formaba parte del grupo Transgénero Hidalgo. Personas de su círculo cercano han señalado a integrantes de esa agrupación como posibles responsables de la agresión y de su desaparición, señalamientos que hasta ahora no han sido confirmados por autoridades.
Originaria de Acapulco, Guerrero, África Ivette había viajado recientemente a su lugar de origen para realizar trámites legales relacionados con el reconocimiento de su identidad de género, con el objetivo de modificar su acta de nacimiento —donde aparece con el nombre de Rafael Sánchez Sánchez— y oficializar el de África Ivette.
Se sabe que aún respondió algunos mensajes durante octubre. Sin embargo, tras emprender su regreso a Hidalgo, dejó de contestar llamadas y comunicaciones, lo que incrementó la preocupación entre sus contactos.
Rafael Castelán, integrante de Servicios de Inclusión Integral, informó que mantienen coordinación con otras organizaciones para impulsar acciones que ayuden a localizarla. Mientras tanto, la exigencia persiste: dar con su paradero y esclarecer lo ocurrido.
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