Estudiar una carrera universitaria no garantiza el mismo destino económico para todos. Según el informe "Compara Carreras 2026" del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la diferencia entre la profesión mejor pagada y la peor pagada del país asciende a casi 14 mil pesos mensuales, una brecha de 47 por ciento.
Por primera vez en tres años, Medicina deja la cima del listado. El nuevo líder es Matemáticas, con un ingreso promedio de 29 mil 887 pesos al mes, resultado de una demanda creciente en sectores como tecnología, finanzas y análisis de datos. Detrás se ubican Medicina (27,823 pesos) y Finanzas (27,290 pesos), completando un podio dominado por disciplinas técnicas y cuantitativas.
Otras carreras que figuran entre las diez mejor pagadas son Arquitectura, Ciencias políticas, Electrónica y mecánica, Construcción e ingeniería civil, Diseño industrial, Planeación educativa y Ciencias computacionales, todas con ingresos superiores a los 24 mil 900 pesos mensuales.
En contraste, las carreras vinculadas con la enseñanza, el trabajo social y las humanidades ocupan los últimos lugares de la tabla. Diseño curricular y pedagogía cierra el listado con apenas 15 mil 934 pesos mensuales, seguida de Orientación educativa (16,240 pesos) y Trabajo y atención social (16,266 pesos).
También aparecen en la parte baja Ciencias sociales, Sociología y antropología, Terapia y rehabilitación, Gastronomía, Formación docente en preescolar, Nutrición y Literatura, todas por debajo de los 18 mil pesos mensuales.
Llama la atención que varias de estas profesiones —como Terapia y rehabilitación o la docencia— están directamente relacionadas con el cuidado de otras personas y la formación de nuevas generaciones, pero figuran entre las peor remuneradas del país.
El IMCO advierte que el ingreso, por sí solo, no refleja la calidad del empleo. Carreras con sueldos similares pueden tener condiciones muy distintas: Terapia y rehabilitación, por ejemplo, tiene la tasa de informalidad más alta de todas (52%), mientras que Desarrollo de software y Finanzas rondan apenas el 11 por ciento.
Incluso profesiones bien pagadas no están exentas de riesgos laborales: Estomatología y odontología combina ingresos superiores al promedio con mayor exposición al desempleo y la informalidad.
El informe también reveló, por primera vez, qué tan bien conecta cada carrera con el mercado laboral: 54% de los profesionistas mexicanos trabaja en algo distinto a lo que estudió, y quienes logran ejercer su profesión ganan 20% más que quienes no lo hacen.
Medicina general es la carrera con mayor vinculación laboral (81% de sus egresados ejerce), mientras que los Planes generales de ciencias sociales tienen la peor conexión, con solo 8 por ciento.
A pesar de las diferencias entre disciplinas, el organismo insiste en que estudiar sigue siendo rentable: en promedio, un profesionista gana 74% más que alguien que solo terminó el bachillerato. Entre 2020 y 2025, el ingreso real de los profesionistas creció 10.2%, aunque la informalidad también aumentó, de 22% a 24 por ciento.
El IMCO propone que estos datos —ingresos, desempleo, informalidad y vinculación laboral— se incorporen a la orientación vocacional desde la preparatoria, para que los jóvenes elijan carrera con información más completa sobre lo que les espera en el mercado de trabajo.
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