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Paola Gutiérrez Rocha es educadora comunitaria de acompañamiento del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) en Hidalgo. Cada semana debe caminar hasta 40 minutos para llegar a su centro de trabajo; gasta 940 pesos por semana en pasajes, pero percibe salario 5 mil pesos cada mes, “lo que es insuficiente para cubrir las necesidades básicas", señala.
Como ella, más de mil personas que realizan la labor de instructor educativo y enfrentan una situación similar. Bajo este contexto, cerca de 100 instructores se manifestaron en Pachuca para exigir un pago digno y mejores condiciones laborales, pues consideran que pese a que llevan educación a comunidades alejadas “y marginadas”, su trabajo no es valorado.
En entrevista con El Universal Hidalgo, Paola Gutiérrez relató que cada semana debe viajar hasta Jagüey Seco, una comunidad alejada en el municipio de El Arenal. Para llegar, debe levantarse a las 4:30 de la mañana, tomar transportes colectivos y luego un taxi que la acerca a su destino. El recorrido implica hasta tres horas y un gasto de casi mil pesos para ir y regresar en una semana.
El taxi la deja en un punto cercano y luego debe caminar alrededor de 40 minutos por un camino de terracería para poder llegar a la comunidad. “Las condiciones por donde caminamos son peligrosas, es una subida muy prolongada, luego llueve y nos mojamos, es difícil”, relató.
La educadora señaló que además de caminar largas distancias, deben llevar todos sus víveres para la semana, pues en las comunidades no hay tiendas ni servicios. “Llegamos todas enlodadas, llegamos más sucias de lo que ya habíamos ido”, comentó.
Paola explicó que debe dar acompañamiento pedagógico a las maestras que ya viven en cada comunidad, además de realizar actividades administrativas y visitar otras escuelas alejadas donde la Secretaría de Educación Pública (SEP) no llega. “Nosotros llevamos la educación a comunidades marginadas y apartadas”.
Pese a ello, informó que el salario que reciben va desde los 2 mil y hasta los 5 mil pesos (al mes), cantidad que considera insuficiente para cubrir sus necesidades.
Además de un incremento salarial, los instructores también exigen acceder a prestaciones laborales, como el seguro médico. “Recibe más dinero los de Jóvenes Construyendo el Futuro”, reflexionó.
Otro de los reclamos es que recibieron un aguinaldo considerado como "Bono de Navidad” por 980 pesos, otros recibieron 338 pesos adicionales, mientras que existen trabajadores que percibieron apenas 135 pesos, lo que Paola Gutiérrez calificó como “injusto y denigrante”.
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