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Alma recibió en Vicky “el regalo más hermoso”

La bebé de 11 meses es una de las 59 niñas, niños y adolescentes que han sido adoptados en los últimos cuatro años

Foto: Luis Soriano
09/09/2026 |20:21
Lorena Rosas Pérez
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Después de tres años de espera, Alma finalmente pudo cargar entre sus brazos a Vicky, la bebé que desde ayer se convirtió en su hija. El proceso de adopción estuvo marcado por trámites, incertidumbre y días en los que tuvo que esperar una respuesta, hasta que llegó el momento que había imaginado: conocerla y comenzar juntas una nueva historia.

Vicky, de 11 meses de edad, es una de las 59 niñas, niños y adolescentes integrados a una familia mediante procesos de adopción en Hidalgo desde el 5 de septiembre de 2022.

Para Alma Estela Jiménez Pérez, de 44 años, la llegada de la bebé es el inicio de una etapa que durante años buscó: convertirse en mamá, aunque no siempre fue así.

Al inicio de su trayectoria laboral, trabajó como agente del Ministerio Público en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), una actividad que consideraba de alto riesgo, por lo que evitó tener hijos.

Foto: Luis Soriano

Con el paso del tiempo cambió de perspectiva y decidió que era momento de ser mamá, así que durante aproximadamente dos años intentó tener un bebé mediante tratamientos de reproducción asistida.

Sin embargo, en Hidalgo no encontró instituciones especializadas en este tipo de procedimientos, cuyo costo puede superar los 250 mil pesos, dependiendo de la clínica, tratamiento y número de intentos.

Por ello asistió a la Ciudad de México, donde gastó cerca de 300 mil pesos en dos intentos. El primero, con sus propios óvulos, pero no prosperó; en el segundo se logró un embrión y posteriormente fue implantado, pero su cuerpo no lo aceptó.

La situación le provocó alteraciones hormonales y problemas de presión arterial; incluso, tuvo que recibir atención con un cardiólogo. Desde entonces decidió no continuar con los tratamientos y comenzó a considerar la adopción.

Foto: Lorena Rosas

Estuvo acompañada en su decisión por sus padres, quienes, de acuerdo con Alma, desde el principio respaldaron cualquiera de las opciones que eligiera. Después de comunicarles que quería adoptar, se acercó a la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños, Adolescentes y la Familia para recibir orientación sobre los requisitos.

Alma reunió la documentación necesaria y comenzó el proceso, pero después llegó una etapa que describió como “laboriosa” y “de espera”. Cada mes llamaba para conocer si había avances y recibía como respuesta que debía esperar.

En determinado momento le solicitaron actualizar sus documentos. Lo hizo, pero consideró que sería la última ocasión en que intentaría avanzar con el proceso.

“Dije: ‘Pues ya es la última vez que lo intento; si se da, bien y si no, pues ni modo’”, relató.

Después de tres años, recibió una llamada inesperada. Le informaron que había una bebé disponible para adopción. Al principio, dijo, no alcanzaba a dimensionar que el proceso estaba por concretarse.

Posteriormente le solicitaron preparar una cobija y ropa para la bebé. Fue entonces cuando comprendió que la posibilidad de convertirse en mamá estaba cerca.

Me dijeron: ‘¿Sabes qué? Te vamos a hablar para que me traigas su cobijita, su ropita’. Y dije: ‘Ay, sí va en serio’”, recordó.

En menos de una semana recibió otra llamada y llegó el momento de conocer a Vicky. Alma dijo que todavía no asimila completamente la noticia, pero describió el encuentro con su hija como recibir “el regalo más hermoso”.

Para concretar una adopción como la que ocurrió a favor de Alma, la Procuraduría de Protección determina primero si una familia es apta para adoptar. Una vez que cuenta con esa valoración, convoca al Consejo Técnico de Adopciones.

En los últimos cuatro años, 59 niñas, niños y adolescentes encontraron un hogar. Actualmente, 16 menores son susceptibles de adopción y al menos 11 familias cuentan con certificado de idoneidad para participar en estos procesos.

Sin embargo, la presidenta del Patronato del Sistema DIF Hidalgo, Edda Vite Ramos, ha señalado en distintas ocasiones que uno de los factores que puede dificultar la adopción es que las familias suelen buscar bebés, a diferencia de quienes tienen mayor edad o viven con alguna discapacidad.

El DIF estatal mantiene bajo su resguardo a 115 niñas, niños y adolescentes, distribuidos en diferentes espacios. En Casa Cuna hay 31 menores y en Casa Niño, 55, además de dos jóvenes en transición, quienes ya cumplieron la mayoría de edad, pero pueden permanecer en las instalaciones mientras se independizan.

En Casa Niña se encuentran 24 y en la Casa del Adolescente hay 38, además de cinco mujeres en transición.

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