Una flor de cempasúchil que perfuma la temporada de otoño, un pan que huele a recién salido del horno y una calaverita con olor a chocolate o azúcar: así son las velas que elabora Ana Luisa Vega Rivera, piezas de arte para adornar una de las tradiciones más importantes del año, el Día de Muertos.
Lo curioso es que sus figuras no solo se contemplan, también huelen. Cada vela tiene una esencia, además, están elaboradas con cera de soya como una alternativa más amigable con el medio ambiente que la parafina derivada del petróleo.
El proyecto de Ana Luisa inició hace apenas seis meses, cuando encontró en redes sociales la publicidad de un curso para elaborarlas. Le llamó la atención y se inscribió sin imaginar que aquella experiencia se convertiría en su trabajo.
Las primeras velas fueron regalos para sus familiares y conocidos, pero los comentarios sobre sus diseños, detalles y originalidad pronto se transformaron en pedidos. Después llegó su primera expo artesanal, hace aproximadamente un mes, una experiencia que terminó por darle confianza por la respuesta positiva del público.
Hoy, cada figura es reto creativo. Entre sus piezas más elaboradas se encuentra un pequeño altar que reúne todos los elementos de esta festividad: pan de muerto, flores de cempasúchil, calaveritas, luces y papel picado.
La figura sale del molde sin los acabados finales, por lo que Ana Luisa pinta a mano cada detalle. El proceso requiere paciencia. Primero, pesa la cera y para fundirla, después incorpora los aromas y colores.
Luego, llega el momento de colocar la mecha y esperar a que la pieza solidifique para arrancar con la decoración. Cada vela es única y según la complejidad del diseño, su elaboración puede alcanzar hasta una hora y media.
Los precios de las artesanías también son variados, por ejemplo: las flores de cempasúchil cuestan 30 pesos; el pan de muerto, 40; las calaveritas pequeñas, 15, aunque el costo se eleva si se trata del altar decorativo que comercializa en 120 pesos.
La imaginación la llevó a resolver pedidos fuera de lo habitual, recientemente un cliente le pidió una pieza a gran escala, así es que adaptó un molde de gelatina y creó una calavera de 25 centímetros que pesó kilo y medio, para decorarla le puso una diadema de flores para darle apariencia de catrina.
Todas sus creaciones llevan aroma, aunque no siempre son de las festividades de otoño, las fragancias son variadas y van desde flores como lavanda o la frescura de frutas cítricas.
Aunque por ahora las artesanías se centran en la temporada de Día de Muertos, Ana Luisa ya piensa en nuevos diseños para Navidad, sin dejar de lado los recuerdos para fiestas como bautizos y primeras comuniones. También elabora piezas de vidrio mosaico.
Para quienes quieran conocer su trabajo o solicitar una vela personalizada en color, aroma o diseño, Ana Luisa comparte su trabajo en Facebook, la página es: “Vidrio y Luz”. (https://www.facebook.com/share/1JTiMrQxUA/)
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