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Máscaras hechas a mano, el oficio que transforma madera en arte

Desde la comunidad de Carpinteros, en San Agustín Metzquititlán, Rafael Castillo y su familia dedican su trabajo a crear piezas artesanales que preservan técnicas y tradiciones populares.

De un tronco de madera a una pieza de arte | Foto: Cinthya Carbajal
03/11/2026 |15:09
Cinthya Carbajal
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Detrás de cada máscara hay horas de trabajo, creatividad y un proceso que comienza mucho antes de que la madera tome forma. En la comunidad de Carpinteros, municipio de San Agustín Metzquititlán, Rafael Castillo Chávez y su hermano han dedicado años a transformar troncos en piezas artesanales que destacan por sus diseños, colores y detalles.

A través de su taller, Marte en madera, ambos artesanos han convertido este oficio en una actividad familiar que suma 17 años de participación consecutiva en exposiciones de Huejutla, donde comparten sus creaciones con visitantes y compradores interesados en el trabajo hecho a mano.

De un tronco de madera a una pieza de arte | Foto: Cinthya Carbajal

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El arte comienza desde la selección de la madera

La elaboración de una máscara requiere paciencia y varias etapas. La materia prima se obtiene principalmente de árboles caídos o aprovechados después de temporadas de lluvias y huracanes, a los que los artesanos dan una segunda oportunidad de uso.

Los troncos, de aproximadamente 25 a 30 centímetros, se cortan con hacha y motosierra para después comenzar el tallado, de acuerdo con la figura que se busca crear.

De un tronco de madera a una pieza de arte | Foto: Cinthya Carbajal

Una vez que la pieza adquiere su forma, pasa por un proceso de secado que puede durar entre una semana y 15 días. Posteriormente se lija, se le incorporan elementos como cuernos u orejas y se prepara para recibir la pintura, elaborada con una combinación de laca industrial, acrílico y óleo.

En el taller participan entre ocho y 10 personas, quienes colaboran en actividades como el lijado, armado, aplicación de pasta y decoración. Rafael supervisa los acabados para garantizar la calidad de cada creación.

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Ninguna máscara es igual a otra

La imaginación es uno de los principales elementos de este oficio. Entre sus diseños destacan rostros de viejos, calacas, payasos y animales, además de piezas que incorporan detalles particulares, como cabelleras de crin de caballo, un elemento característico de las máscaras utilizadas en las festividades de Carnaval y Xantolo.

Cada creación se trabaja de manera individual, por lo que no existen dos piezas exactamente iguales. Sus precios también varían de acuerdo con el tamaño, diseño y nivel de elaboración; cuentan con artículos desde 70 pesos, como llaveros, hasta máscaras de colección que alcanzan los 9 mil 500 pesos.

De un tronco de madera a una pieza de arte | Foto: Cinthya Carbajal

Para Rafael y su hermano, mantener este oficio representa una forma de preservar los conocimientos artesanales y generar oportunidades de trabajo para las personas que integran su taller.

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