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Estefanía Pérez, la pequeña que protege al ajolote desde el único ajolotario de Hidalgo

A sus 13 años, la joven pachuqueña es guía del Ajolotario Miquiztli Xolotl, un proyecto familiar que impulsa la conservación, educación ambiental y la conmemoración del Día Nacional del Ajolote.

Este 1 de febrero, conoce por qué este anfibio es un regalo de México para el mundo | Foto: Cinthya Carbajal
02/02/2026 |17:00
Cinthya Carbajal
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Entre estanques, laboratorios y figuras coloridas que rinden homenaje a uno de los anfibios más emblemáticos de México, María Estefanía Pérez García habla con la seguridad de quien ha crecido entendiendo que cuidar la vida también es una responsabilidad social.

A sus 13 años, la joven es guía del Ajolotario Miquiztli Xolotl Pachuca Pimvs, el primero y único en Hidalgo, un proyecto familiar que nació hace ocho años y que hoy se ha convertido en un espacio de conservación, educación ambiental y conciencia colectiva.

Estefanía cursa la secundaria, pero los fines de semana cambia los cuadernos por recorridos guiados. Explica a visitantes de todas las edades la importancia del ajolote, especie endémica de México y actualmente en peligro de extinción.

Estefanía Pérez, la pequeña que protege al ajolote desde el único ajolotario de Hidalgo | Foto: Cinthya Carbajal

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El proyecto inició de manera casi accidental, cuando su tío Néstor adquirió una pareja de ajolotes con la idea de tenerlos como mascotas; sin embargo, al conocer la grave problemática ambiental que enfrentan, la familia decidió transformar esa experiencia en un esfuerzo formal de preservación.

“Cuando yo tenía ocho años fue cuando empecé a aprender sobre los ajolotes y desde entonces me involucré más”, relató Estefanía, quien hoy no solo guía los recorridos, sino que participa activamente en el cuidado diario de los ejemplares y en las labores del pequeño museo que ayuda a sostener económicamente al ajolotario.

Con 13 años, Estefanía Pérez alza la voz por el ajolote desde el primer ajolotario de Hidalgo | Foto: Cinthya Carbajal

El recinto cuenta con un área museográfica donde se exhiben pinturas, alebrijes y piezas artesanales alusivas al ajolote; una sala audiovisual con material informativo; dos laboratorios donde se resguardan ejemplares; y estanques al aire libre que busca recrear, en la medida de lo posible, su hábitat natural. Además, la venta de souvenirs y el cobro simbólico de los recorridos permiten cubrir los gastos básicos para el mantenimiento de los cerca de mil ajolotes que alberga el lugar, pertenecientes a cinco especies distintas distribuidas en diversas regiones del país.

Cada 1 de febrero, el Ajolotario Miquiztli Xolotl se suma a la conmemoración del Día Nacional del Ajolote, una fecha que no solo recuerda su valor biológico, sino también su relevancia cultural y simbólica.

“Antes era considerado un dios, Xólotl”, explicó Estefanía. Para este día especial se organizan recorridos guiados, talleres de cartonería, conciertos de guitarra acústica y jazz, actividades pensadas para acercar a la comunidad al conocimiento y respeto por esta especie.

Con 13 años, Estefanía Pérez alza la voz por el ajolote desde el primer ajolotario de Hidalgo | Foto: Cinthya Carbajal

La joven también comparte las razones que llevaron al ajolote al borde de la extinción: la introducción de especies invasoras como la tilapia africana en la década de los setenta, la contaminación del agua, el crecimiento urbano desmedido y la ruptura de cadenas alimenticias completas. “No solo se perdió al ajolote, también se afectó a todo el ecosistema”, señaló.

Aunque reconoce que es posible tener ajolotes como mascota, enfatiza que solo debe hacerse de manera legal, con permisos de la Semarnat y con el conocimiento adecuado para garantizar su bienestar. En el caso del ajolotario, la familia cuenta con autorización oficial para su reproducción, aunque no se dedican a la venta comercial.

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Un recorrido por el Ajolotario Miquiztli Xolotl Pachuca | Foto: Cinthya Carbajal

Más allá de su labor actual, Estefanía ya tiene claro su futuro, sueña con estudiar la Licenciatura en Biología y continuar aportando al cuidado de la biodiversidad. Junto a su familia, también contempla la posibilidad de trasladar el ajolotario a Tepatepec, en el municipio de Francisco I. Madero, donde podrían contar con un espacio más amplio para fortalecer el proyecto.

“Para mí, el ajolote es un regalo de México para la ciencia y para el mundo”, afirmó con convicción. Desde la colonia Morelos, en Pachuca, esta adolescente demuestra que la conservación no tiene edad y que, con información y compromiso, es posible aportar un granito de arena para proteger a una de las especies más extraordinarias del país.

Con 13 años, Estefanía Pérez alza la voz por el ajolote desde el primer ajolotario de Hidalgo | Foto: Cinthya Carbajal

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