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Entre callejones, prismas y truchas, los últimos días de la Semana de Pascua en Huasca de Ocampo

Visitantes y comerciantes coinciden que la llegada de más turistas disminuyó, pero resaltan la tranquilidad frente al ruido de la ciudad

Huasca fue el primer pueblo mágico de México I Foto: Luis Soriano
09/04/2026 |19:17
Ricardo Calleja
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En los últimos días del periodo vacacional, ya en la Semana de Pascua, el movimiento turístico en este pueblo mágico de Hidalgo transcurre entre momentos de alta afluencia y una tranquilidad que, para los visitantes, forma parte del encanto del lugar.

En el centro del pueblo, mientras promotores turísticos ofrecen recorridos por los Prismas Basálticos y otras atracciones como callejoneadas con leyendas, el flujo de visitantes es lento.

Está tranquilo, no tenemos tantos visitantes al día de hoy”, reconoce una de las encargadas de tours, quien, entre invitaciones y explicaciones, detalla paquetes que incluyen transporte, guía e ingreso a distintos puntos por 300 pesos.

Huasca fue el primer pueblo mágico de México I Foto: Luis Soriano

A decir de prestadores de servicios, los días más fuertes de la temporada ya pasaron. “Tuvimos dos días muy buenos nada más”, comentó Alejandra González, al recordar que las mayores concentraciones de turistas se registraron días atrás, cuando el centro lucía más concurrido y los recorridos salían con más frecuencia.

realizó un recorrido por el Pueblo Mágico de Huasca, entre un ambiente de tranquilidad, invitaciones de puestos de quesadillas y vendedores de recorridos a Peña del Aire.

Las calles empedradas permiten caminar con mayor libertad, mientras algunos visitantes se detienen a observar vitrinas, artículos tradicionales, preguntar por actividades nocturnas o simplemente disfrutar del ritmo del lugar.

Para quienes llegan desde ciudades como la capital del país, ese cambio de ruido a tranquilidad es precisamente el principal atractivo. “Es totalmente diferente, aquí hay tranquilidad, calma”, expresa José Luis, quien se acompaña en familia, con hijos y nietas.

Huasca fue el primer pueblo mágico de México I Foto: Luis Soriano

A su alrededor, el ambiente fresco del pueblo permite sentarse frente a la iglesia, mientras disfrutan de un helado. Los turistas coinciden que la atención de los habitantes es grata.

Entre puestos y pequeños comercios, José y Alejandra dijeron que han encontrado orientación de los lugareños, quienes les explican qué visitar o dónde comer bien y a buen precio. “Nos sugieren lugares y nos tratan bien”.

En cuanto a costos, la percepción es de accesibilidad. “Razonables, aunque cuando uno viene en familia, la cuenta se eleva mucho”, comentaron en entrevista.

Mientras tanto, la oferta turística busca mantenerse activa. Además de los recorridos a mediodía, por la noche se anuncian callejoneadas entre antorchas, relatos de leyendas y música, en un intento por extender la experiencia más allá del día y atraer a quienes deciden pasar la noche en un pueblo mágico ubicado a poco más de 3 horas de Ciudad de México.

Huasca fue el primer pueblo mágico de México I Foto: Luis Soriano

En la recta final de las vacaciones, Huasca de Ocampo se muestra en una faceta más serena, incluso con el único ruido que se desprende del cantar de los pajaritos. Lejos de las aglomeraciones de días previos, el pueblo conserva su esencia entre la tranquilidad, la atención de sus comerciantes y el contacto con lo tradicional como el museo de los duendes o disfrutar de una sopa de hongos.

En el Bosque de las Truchas, el ambiente combina la calma del entorno natural con el movimiento de visitantes que buscan experiencias, pero también poder pescar una trucha para luego pedir que se las preparen al gusto. Entre lanchas, tirolesas y senderos como la Cueva del Conde, el lugar ofrece opciones tanto para quienes buscan descanso como para quienes prefieren actividades más dinámicas como tener buena suerte para que un pez muerda el anzuelo.

A la orilla de la laguna, algunos turistas se detienen a pescar o simplemente a observar, porque la laguna principal tiene un color turquesa que la hace lucir.

Huasca fue el primer pueblo mágico de México I Foto: Luis Soriano

Por su parte, los Prismas Basálticos se mantienen como el principal atractivo turístico de la región. Las formaciones rocosas, acompañadas por la caída de agua y los puentes colgantes, generan un flujo constante de visitantes que recorren el parque, toman fotografías y se detienen en los miradores.

Aunque la afluencia ha disminuido respecto a días anteriores, el sitio mantiene actividad durante gran parte del día, de acuerdo con Roberto Moncayo Morales, presidente del comité de administración del lugar.

Prestadores de servicios turísticos señalan que, tras un par de jornadas con alta demanda, la llegada de visitantes se ha estabilizado.

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