En el actual Pueblo Mágico de Huasca de Ocampo, a poco más de una hora de Pachuca, aún sobreviven huellas del pasado minero que marcó la región durante la época colonial.

Fue el empresario Pedro Romero de Terreros quien impulsó la construcción de cuatro haciendas de beneficio; sin embargo, el paso del tiempo solo permitió que dos de ellas se conserven hasta nuestros días.

Una de las más emblemáticas es la Exhacienda de San Antonio Regla, cuyos restos pueden apreciarse de manera parcial, ya que gran parte de su estructura quedó sumergida tras la creación de la Presa San Antonio en 1912, obra realizada por la empresa estadounidense United States Smelting Refining and Mining Company.

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Entre aguas y minería, la exhacienda sumergida de Huasca de Ocampo | Foto: Wikipedia
Entre aguas y minería, la exhacienda sumergida de Huasca de Ocampo | Foto: Wikipedia

A pesar de ello, el sitio mantiene elementos visibles que dan cuenta de su antigua grandeza: una imponente chimenea de ladrillo rojo que se alza sobre el paisaje, muros de piedra y pequeños fragmentos arquitectónicos que emergen como una isla entre las aguas del embalse.

Estos vestigios pueden conocerse de cerca mediante recorridos en kayak ofrecidos por la agencia Hidal Kayak, una experiencia guiada de aproximadamente dos horas que permite navegar sobre la presa mientras se explica la relevancia histórica y minera del lugar, considerado parte fundamental del primer Pueblo Mágico de México.

El paseo incluye el equipo necesario, guía especializado, snack, hidratación, así como fotografías y videos del recorrido, lo que lo convierte en una opción turística que combina naturaleza, deporte e historia.

Entre aguas y minería, la exhacienda sumergida de Huasca de Ocampo | Facebook: Hidal Kayak
Entre aguas y minería, la exhacienda sumergida de Huasca de Ocampo | Facebook: Hidal Kayak

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