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El primer baile de Karina Cruz en el tradicional carnaval de Chapulhuacán

Con 19 años, una joven de la comunidad de Cahuazas se integra por primera vez al carnaval de la Sierra hidalguense, donde la danza se mezcla con la sátira y el rito.

Karina Cruz y el primer paso en el carnaval de Cahuazas | Foto: Cinthya Carabajal
18/02/2026 |12:36
Cinthya Carbajal
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A los 19 años, Karina Cruz descubrió que bailar también puede ser una forma de entrar a la historia de su comunidad. Originaria del municipio de Chapulhuacán, este año participó por primera vez en el carnaval de Cahuazas, una celebración profundamente arraigada en la vida cultural de la Sierra hidalguense.

Karina forma parte de la Agrupación Folklórica Yolotzin, representante de la Casa de la Cultura de Chapulhuacán, desde donde jóvenes artistas mantienen vivas las tradiciones locales a través de la danza.

Para ella, integrarse al carnaval no fue casualidad: “Desde chiquita me encantaba bailar”, recordó. Fue su maestro, José Luis, quien la animó a dar el paso y sumarse a esta festividad.

Vestir la tradición

Su personaje no es menor, Karina representa a la novia dentro del ritual carnavalesco, una figura central que aparece junto al novio, los padrinos y los viejitos, personajes que escenifican una boda simbólica. Más que un baile, se trata de una representación cargada de significados, donde la comunidad recrea, entre música y sátira, los ciclos de la vida y las tensiones entre el bien y el mal.

“Estamos haciendo un ritual”, explicó, mientras describió cómo cada personaje tiene un lugar específico dentro del carnaval de Cahuazas. Todo ocurre a mediados de febrero, cuando las calles se llenan de color, música y personajes como la muerte, el diablo, los payasos y los carnavaleros.

Para Karina, vivir el carnaval desde dentro ha sido una experiencia emocionante. “Es algo muy bonito”, dijo convencida de que no será la última vez que participe. Aunque en su familia no todos comparten su gusto por el baile, reconoce que siempre ha contado con su apoyo para seguir presentándose como bailarina.

El fuego como cierre

Uno de los momentos más esperados es la quema del gabinote, un muñeco elaborado con hoja de plátano y relleno de xoconostle, que simboliza la maldad. La ceremonia marca el cierre del carnaval.

El muñeco se arroja al suelo cargado de cohetes y, al ritmo del comanche, los bailarines brincan alrededor en una especie de burla colectiva.

Este acto, lejos de ser solo un espectáculo, representa la parte negativa de la cultura mexicana que debe ser expuesta y destruida simbólicamente. Después de la boda ritual, de los matachines y de los enanos, el fuego pone punto final a la festividad.

El fuego como cierre | Foto: Cinthya Carbajal

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