La noche del 12 de septiembre, los colores tricolores iluminaron la capital francesa durante la celebración de “El Grito en París”, una velada vibrante que reunió a la diáspora mexicana y a aliados internacionales para conmemorar el 216º aniversario de la gesta independentista.
Bajo la organización de Nicolás Jiménez, presidente de la asociación Paris México, el encuentro transformó un rincón parisino en un auténtico epicentro de identidad y tradición, ofreciendo un viaje sensorial a través de la música, el baile y la gastronomía nacional.
La jornada abrió motores con el ritmo de DJ Zapata, para dar paso a la elegancia del Gran Ballet Nacional de México, cuyo elenco vistió el escenario con la fuerza y el colorido del folclore azteca. La nostalgia y el orgullo patrio alcanzaron su punto cumbre con los sones del Mariachi Santa Cecilia de Coquimatlán, Colima. A la fiesta se sumó además una presencia emblemática: Rafael Jorge Negrete, nieto del legendario "Charro Cantor ", quien aportó el peso del legado de la época de oro a la noche parisina.
El clímax institucional y emotivo de la velada llegó con la Ceremonia Oficial del Grito de Independencia, encabezada por la embajadora de México en Francia, Blanca Jiménez Cisneros. Ondeando el pabellón nacional ante una multitud fervorosa, el retumbante “¡Viva México!” resonó con fuerza en la capital gala, reafirmando la vigencia del espíritu de 1810.
Para los connacionales radicados en territorio francés, el acto no solo representó un homenaje histórico, sino un puente de reconexión con sus raíces y una ventana cultural para las nuevas generaciones e invitados de diversas nacionalidades.
La gastronomía fungió como hilo conductor de la memoria afectiva. Entre los aromas a maíz, chile y especias, los asistentes degustaron un festín de antojitos tradicionales que incluyó pozole, esquites y chorilocos, además de panadería típica con las infaltables conchas. Cada platillo evocó las plazas y las plazas familiares que por estas fechas se viven a lo largo del territorio mexicano.
La solemnidad cedió el paso a la euforia con la irrupción en el escenario del Grupo Cañaveral de Humberto Pabón . La agrupación desató la fiesta a ritmo de cumbia, demostrando la versatilidad de una cultura que abraza tanto la tradición del mariachi como el gozo de sus ritmos populares contemporáneos. La celebración se prolongó hasta la madrugada nuevamente al mando de DJ Zapata.